El fracaso del Real Zaragoza: 33 jugadores, 4 entrenadores y sin dirección deportiva

El Real Zaragoza certificó su permanencia ante el Deportivo en el peor año deportivo de su historia. Hasta cuatro entrenadores se han sentado en el banquillo y 33 jugadores han participado
Raúl Guti durante el partido ante el Deportivo / LaLiga
Raúl Guti durante el partido ante el Deportivo / LaLiga

Punto y final a la agonía. Al menos la más inminente. La que amenazaba con descender al Real Zaragoza al fútbol no profesional, a la tercera categoría del fútbol español. Otra agonía continuará, la que lleva sufriendo el club aragonés desde que bajó a Segunda. Y es que con el descenso del Tenerife, el Real Zaragoza se quedará como el equipo con más temporadas consecutivas en LaLiga Hypermotion (13).

La temporada actual difícilmente será recordada por lo futbolístico. El Real Zaragoza se salvó en la penúltima jornada ante un Deportivo sin nada en juego, que solo amenazó cuando Yeremay saltó al campo. A medio gas y sin correr riesgos que pudieran romper su millonario traspaso, el canario fue el único jugador que puso una pizca de talento sobre el verde de una Romareda que se despedía tras 68 años de vida.

Décadas en las que La Romareda vio a los mejores jugadores del mundo, vivió noches para el recuerdo y temporadas en las que se tocó la gloria. Pero ninguna como la actual, la peor de su historia. El Real Zaragoza, actualmente en decimoséptima posición, podría escalar un puñado de puestos, aunque no tapará todo el sufrimiento vivido hasta casi el último día, habiendo ocupado el puesto que marcaba la salvación durante 13 jornadas consecutivas.

El baile continuo en el banquillo: 4 entrenadores en una temporada

Pocos de los que empezaron el enésimo proyecto siguen en el club. Ni en el equipo, ni tampoco en los despachos. Juan Carlos Cordero fue el encargado de conformar una plantilla y un cuerpo técnico que ha sufrido numerosas modificaciones desde el primer partido de liga. Él también fue uno de los sacrificados, ya que salió junto a sus ayudantes en el momento que se anunció el despido de Miguel Ángel Ramírez, dejando una dirección deportiva huérfana y sobre la que se barajan distintas opciones, con Juanfran Torres y Jorge López como tándem que gusta en la propiedad.

Víctor Fernández fue el primer inquilino del banquillo, pero la derrota ante el Oviedo en casa fue la puntilla para que el técnico aragonés saliera a mediados de diciembre. Su puesto lo ocupó de forma interina David Navarro, hasta entonces segundo entrenador, consiguiendo la victoria ante el Racing de Ferrol pero abandonando también la entidad tras el partido y con una sanción ejemplar por la trifulca con Cristóbal Parralo, técnico del equipo gallego.

El elegido para ocupar el cargo fue Miguel Ángel Ramírez, que tras las goleadas ante Eldense y Almería fue cesado junto a su ejército de ayudantes. Un despido caro por la importante apuesta que el club había realizado en el entrenador canario y en su cuerpo técnico. Gabi Fernández fue el cuarto en discordia, que llegó con cuatro personas de máxima confianza para lograr una salvación que ya se encuentra en el bolsillo.

Con todos los entrenadores de esta temporada han estado presentes Miki Lampre, preparador físico, Javi Suárez, ayudante, y Pablo Quílez, analista GPS. Personas de club y que han realizado sus funciones independientemente de la persona que dirigiera el equipo en cada momento. Los cambios en la dirección han evidenciado una deriva que los jugadores han corroborado en varias ocasiones.

La interminable lista de jugadores y el caos más absoluto

La falta de un proyecto sólido no solo se ha evidenciado con la rotación en el banquillo. En el césped, el Real Zaragoza no ha conformado un bloque de garantías, con jugadores con un rendimiento lineal durante todo el año. Las subidas y bajadas de rendimiento han sido una constante. Hasta 30 jugadores han participado en el campeonato liguero. Una cifra que asciende hasta los 33 si se suman los partidos de Copa del Rey.

En la delantera, Soberón y Bazdar comenzaron siendo una dupla letal, con cifras que podían acercar al Real Zaragoza a pelear por el ascenso, pero las lesiones y contratiempos les hicieron desaparecer de las alineaciones. Iván Azón fue el sustituto, como todos los años anteriores. El canterano firmó números muy notables, pero fue fichado por el Como 1907, con el que no ha debutado esta temporada tras haber encadenado varias lesiones. Un Marí intermitente y la llegada de Dani Gómez, que ha aportado en momentos clave han completado la mejor línea con la que ha contado el conjunto aragonés esta temporada.

En los extremos, la rotación ha sido continua. Aketxe, Bermejo y Adu Ares a pierna cambiada para conducir hacia dentro. O Pau Sans y Liso para atacar los espacios a pierna natural. Con Francho y Guti como allternativas en algunos momentos. Unos cambios que han dejado un Real Zaragoza irreconocible durante todo el año. 

En el centro del campo, la alternancia no ha sido tanta. Keidi Bare, ahora desaparecido, comenzó la temporada como titular indiscutible junto a Francho, Toni Moya y Marc Aguado, luchando por ascender con el Elche. La llegada de Arriaga y Guti en el mercado invernal reforzaron un centro del campo escaso de efectivos. El hondureño ha sido el mejor futbolista del Real Zaragoza, capaz de sostenter al equipo.

Pero nada como la crisis en la defensa. Lluís y Vital fueron titulares durante el inicio. Una pareja que se fue diluyendo. Jair, que no contaba en un inicio, ha acabado disputando todos los minutos desde la llegada de Gabi Fernández, mientras que Kosa no ha participado apenas y Clemente ha sido desplazado al lateral, donde ninguno de los jugadores se ha afianzado. Tasende, Calero, Luna y Nieto han estado lejos del rendimiento que se esperaba, por lo que los distintos entrenadores han buscando alternativas con jugadores como Francho, ubicando a Calero en el perfil zurdo o jugando con carrileros.

En el Real Zaragoza más goleado de la historia, la portería también ha dado que hablar. Poussin ha gozado con la confianza inicial de todos los técnicos, aunque Víctor Fernández y Ramírez, como último recurso para cambiar sus negativas dinámicas, dieron entrada a Femenías, que firmó actuaciones muy controvertidas.

En definitiva, el caos ha envuelto al Real Zaragoza. El fútbol de ataque de Víctor Fernández evolucionó a un modelo más analítico con Ramírez, con un equipo que trataba de imponer más orden en los partidos pero que se deshacía en defensa. Con Gabi, el Real Zaragoza jugó feo, encajó menos y ganó sus partidos a través del balón parado, una faceta en la que no se había mostrado tan fuerte anteriormente. Justo lo que necesitaba un equipo perdido en sí mismo desde el inicio, sin confianza y que ya puede respirar tranquilo a la espera de una revolución que vuelva a poner nombres en la dirección deportiva, den continuidad y doten de medios al cuerpo técnico y den un giro radical a una plantilla que ha demostrado ser incapaz de pelear por objetivos mayores.

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