El crédito de Gabi y la preocupación del club por la situación del Real Zaragoza en la tabla
El Real Zaragoza continúa sin levantar cabeza y volvió a caer derrotado, lastrado por la falta de gol y por una creciente frustración con las decisiones arbitrales. La situación comienza a ser insostenible, el equipo suma apenas seis puntos de veinticuatro posibles y permanece anclado en la zona de descenso. En el seno del club ya se asume que, si no llegan victorias en las próximas jornadas, será necesario tomar decisiones para frenar una caída que empieza a ser muy peligrosa.
Tras el triunfo ante el Mirandés en Vitoria, parecía que Gabi Fernández había encontrado el camino, pero la derrota frente al Córdoba supuso un nuevo paso atrás. El conjunto andaluz, que llegaba en una situación similar a la de los aragoneses, logró imponerse y escapar del descenso. Mientras tanto, el Real Zaragoza sigue sin ganar en el Ibercaja Estadio y afronta ahora una visita especialmente complicada: la del Almería, uno de los equipos más sólidos de la categoría.
El estadio de Los Juegos del Mediterráneo no evoca buenos recuerdos para el zaragocismo. Fue allí donde Miguel Ángel Ramírez firmó su destitución la pasada temporada tras una humillante derrota. Ahora, Gabi vuelve a enfrentarse a un partido clave para su futuro, aunque su pasado como jugador zaragocista sigue generando respeto y cierta paciencia en la entidad. No obstante, si no hay una reacción inmediata, su continuidad podría quedar en entredicho, incluso de cara al siguiente encuentro frente a la Cultural Leonesa.
La derrota más reciente ha devuelto la tensión al entorno del club. El equipo se muestra desorientado y sin confianza, y tanto el técnico como la plantilla están en el punto de mira. Gabi no puede ser responsabilizado de los errores clamorosos de sus delanteros ni de algunas controvertidas decisiones arbitrales, pero el fútbol se rige por resultados, y el entrenador es plenamente consciente de que su margen se agota.
Cabe recordar que Víctor Fernández, en su última etapa al frente del banquillo zaragocista, admitió antes de dimitir que sumar cuatro puntos de veintiséis era “inadmisible” y que no encontraba soluciones. Una sensación similar parece sobrevolar ahora el vestuario. Aun así, el mensaje de Gabi es distinto: el técnico mantiene un discurso optimista y de confianza en sus jugadores, aunque, por el momento, el equipo no ha logrado responder en el campo.
Tras el último partido, se espera que a Gabi le sancionen con dos partidos tras su injusta expulsión, por lo que no estaría ni frente al Almería, ni contra la Cultural Leonesa en el Ibercaja Estadio.



