Jorge Mas dejará la presidencia del Real Zaragoza y la opción Oughourlian se desvanece
El Real Zaragoza amanece este lunes en Primera RFEF y con la certeza de que su estructura de poder va a cambiar.
Y el primero de los cambios ya se acredita como seguro, tal y cómo adelantó HOY ARAGÓN hace unos días -en este artículo- y publica esta mañana Chema R. Bravo en Heraldo de Aragón con su confirmación: Jorge Mas dejará la presidencia del Real Zaragoza al término de la temporada.
Es el cambio más significativo de una reestructuración en la cúpula que también afectará a Fernando López y Mariano Aguilar, que abandonarán el club.
Y la opción que algunos habían barajado como alternativa —una mayor implicación de Joseph Oughourlian en la propiedad— no va a prosperar.
El accionista francoarmenio no muestra interés real en ampliar su presencia en el Real Zaragoza, según fuentes implicadas en la operación.
Cuatro años después de plantarse en el césped de La Romareda con una camiseta blanquilla y prometer el ascenso a Primera División, Jorge Mas cierra su etapa como presidente del club aragonés en el peor momento posible: con el equipo en tercera categoría y con una afición que pide explicaciones y cambios.
Queda por ver cuándo y cómo lo hará. Y queda por responder una gran pregunta: ¿vendrá a Zaragoza para ratificar su denuncia y explicar los motivos de la situación deportiva ante la afición?
Lo que cambia y lo que no
La salida de Mas de la presidencia no implica un cambio en el control accionarial. Jorge Mas, José Mas, Juan Forcén y alguno de los minoritarios mantendrán su peso en la propiedad del club. La estructura inversora que tomó el control del Real Zaragoza en mayo de 2022 sigue intacta en lo económico.
Lo que cambia es quién ocupa el despacho de presidente y, sobre todo, quién da la cara ante la ciudad, las instituciones y los 35.000 abonados que este domingo vieron cómo su club abandonaba el fútbol profesional.
Es un cambio de forma pero también de fondo. La presidencia del Real Zaragoza en Primera RFEF no es un cargo ceremonial. Es la cara visible de un proyecto que necesita reconstruir su credibilidad ante una afición profundamente decepcionada, negociar con las instituciones en un momento de máxima fragilidad y liderar internamente una reestructuración deportiva que el propio entrenador David Navarro describió con crudeza: "No hace falta romper nada. Ya está roto. Hay que volver a construir".
La opción Oughourlian, absolutamente descartada
En las últimas semanas había circulado la posibilidad de que Joseph Oughourlian, máximo accionista de Grupo Prisa y figura presente en el accionariado del Real Zaragoza, pudiera tantear una mayor presencia en la propiedad del club. Según las fuentes conocedoras de la situación del club, esa opción no va a prosperar.
Oughourlian no muestra interés real en ampliar su implicación en el Zaragoza en este momento. El empresario francoarmenio gestiona simultáneamente la reestructuración del Grupo Prisa —con la salida de Àngels Barceló de la Cadena SER y el reposicionamiento editorial del grupo— y la normalización de su relación con el Gobierno de Pedro Sánchez tras meses de tensión.
Demasiados frentes abiertos a la vez para asumir el liderazgo de un club en crisis que exige presencia constante, compromiso público y visibilidad en una ciudad que no perdona la distancia.
El perfil que busca la propiedad: aragonés, institucional y con carácter
Con Mas fuera de la presidencia y Oughourlian descartado, la propiedad tiene sobre la mesa una tarea urgente y compleja: encontrar al presidente adecuado para liderar el Real Zaragoza en el momento más crítico de su historia. Y el perfil que busca no es el de un gestor financiero ni el de un hombre de fútbol al uso.
Según las fuentes consultadas, la propiedad necesita un candidato con arraigo aragonés real y reconocible, con buena exposición pública en la comunidad, con conocimiento del tejido institucional —Ayuntamiento de Zaragoza, Gobierno de Aragón, organismos públicos...— y del entramado social y empresarial de Aragón.
Alguien con peso y carácter suficientes para involucrarse de forma activa en el peor momento de la historia del club, capaz de tender puentes entre una propiedad mayoritariamente estadounidense y una afición que exige cercanía, y que pueda hablar de tú a tú con las administraciones en un momento en que el proyecto de la Nueva Romareda sigue siendo un compromiso pendiente de materializar.
No es un perfil fácil de encontrar. Y el tiempo que hay para encontrarlo es escaso.
Por qué falló el modelo Mas
Jorge Mas nunca fue ese presidente. Sus nueve visitas al estadio en cuatro años, su gestión desde Miami y su escasa presencia en la vida pública de Zaragoza generaron una distancia con la ciudad que fue imposible de cerrar. La afición lo vio desde el principio como un inversor lejano, no como un presidente cercano. Y cuando los resultados no llegaron, esa distancia se convirtió en el símbolo de todo lo que había fallado.
La propiedad parece haber entendido la lección. Un presidente que no aparece por Zaragoza, que no conoce el tejido social de la comunidad y que gestiona el club como un activo financiero no puede liderar el proyecto de reconstrucción que el Real Zaragoza necesita en Primera RFEF.
El nuevo presidente tendrá que ser todo lo que Mas no fue: presente, aragonés y comprometido de verdad con el club y con la ciudad.
La salida de Fernando López y Mariano Aguilar completa el cuadro de los cambios en la cúpula directiva. Dos figuras que han formado parte de la estructura del club durante la etapa del grupo inversor y cuya salida forma parte de la misma lógica de renovación.
El comunicado del domingo prometía que "el León resurgirá más fuerte". El primer paso para que eso ocurra empieza por encontrar a alguien que sepa liderarlo.