Las palabras de Rubén Sellés que dan alas a creer en el Real Zaragoza

Sellés terminó el análisis con una declaración de intenciones que no es menor para un equipo con tantos problemas de gol: el balón parado.

“Veo rasgos de lo que queremos ser”. Rubén Sellés no necesitó más que una frase para dejar claro, tras su debut en el banquillo del Real Zaragoza, que no ha venido solo a contener el golpe, sino a construir. El problema es que el golpe aprieta. Su estreno llegó con derrota (1-0) ante el Sporting en El Molinón – Enrique Castro 'Quini', y el equipo aragonés sigue hundido: colista, con apenas seis puntos en once jornadas y a cinco de la salvación. Una situación límite.

El partido se torció nada más empezar. En el minuto 5, un córner cerrado botado por Juan Otero acabó dentro de la portería de Rebollo. Ese tanto tempranero marcó el encuentro. Y aun así, el Zaragoza tuvo fases para cambiarlo. Especialmente después de que el Sporting se quedara con diez en el 45+8 por la expulsión de Jonathan Dubasin con roja directa. Medio partido por delante con superioridad numérica. Y ni así llegó el empate.

Sellés lo asumió sin paños calientes: “Desafortunadamente no hemos podido sumar hoy. Las situaciones de 11 contra 10 tenemos que mejorarlas”. Y fue todavía más explícito: “Hemos jugado 45 minutos con uno más y no lo hemos aprovechado”.

Hubo incluso una acción que pudo cambiarlo todo: el gol anulado a Soberón en el 39’, anulado por una supuesta falta en el área que ya está generando debate. Sellés, prudente, no quiso hacer de esa jugada el eje del discurso: “La verdad es que hemos preguntado. Yo sé que luego esas situaciones van a favor, pero también en contra. Son dignas de debate”. Y añadió algo que también es mensaje interno al vestuario: “Hemos generado para poder haber marcado aquí hoy. Creo que tenemos cosas que mejorar, pero no seré yo quien ponga esa situación como excusa”.

“Nos hemos desorganizado”

El entrenador valenciano hizo autocrítica táctica. Su lectura de la segunda parte, con el Zaragoza en superioridad, fue clara: hubo precipitación, hubo ansiedad y faltó orden. “El plan era intentar girar rápido, meter al rival en campo propio y generarle”, explicó. “Pero no lo conseguimos. Nos ha costado  oger ese ritmo”. Y fue más allá: “Nos hemos desorganizado y hemos permitido que el rival controlara el tempo del partido”.

Sellés habló también de un vicio que quiere corregir de inmediato: las faltas innecesarias que cortan el partido y dan oxígeno al rival. “Fuimos al duelo cuando no había que ir, generando faltas”, lamentó. Es decir: exceso de impulso, falta de pausa.

Aun así, defendió que el equipo no bajó la cabeza: “Hemos sido competitivos, hemos forzado situaciones en área rival”. “Hemos podido acabar apretando al rival en el área contraria”, añadió, “pero no hemos encontrado ese momento, aunque lo hemos generado”.

Y dejó una imagen emocional que retrata el vestuario ahora mismo: “Estamos decepcionados, porque veníamos aquí a intentar conseguir el resultado, y como se había puesto el partido, creía que seríamos capaces de lograr el empate”.

“Este equipo va a competir, va a darlo todo”

En un contexto deportivo dramático —últimos, con tres entrenadores ya esta temporada—, Sellés quiso lanzar un mensaje directo a la afición: compromiso.

“Este equipo va a competir, va a darlo todo”, aseguró. “Los chicos han trabajado bien. Hemos visto a muchos de ellos fatigados al final porque se lo han dejado todo”. Para él, el punto no es solo el resultado inmediato, sino la trayectoria a partir de ahora: “Es una cuestión de persistir. Veo rasgos de lo que queremos ser”.

Esas “pistas” de su idea ya se pudieron intuir tanto en la agresividad tras pérdida como en el intento final de encerrar al Sporting. Falta precisión, sí. Falta físico, también. Falta, sobre todo, no hundirse. Y ahí Sellés no quiere dudas: “No seré yo quien dramatice esto”.

Lesiones, cambios y decisiones

El técnico también contextualizó lo que se vio en Gijón con una lista de condicionantes que no es corta. “La lesión de Tachi nos ha descolocado un poco y nos ha costado volver a entrar”, reconoció. Y recordó que en un mismo partido tuvo que “cambiar a dos centrales”, en referencia a las molestias de Radovanović y del propio Tachi.

Sobre Valery, explicó que “tenía molestias al no tener carga de partidos y eso nos ha condicionado”. Y justificó algunas de las piezas ofensivas que eligió: “Creíamos que con las conducciones largas de Saidu podía generar”, dijo sobre su apuesta en banda. Y defendió al delantero centro: “Kodro tiene situaciones para llegar más claras que ninguno”.

También quiso cerrar cualquier lectura de agravio hacia quienes no entraron: “Bazdar y Pinilla están tan cerca como cualquier otro. Igual si hubiéramos hablado de ellos, hablaríamos de cualquier otro nombre que no hubiera jugado. Hemos sido claros en lo que buscábamos: buscar gente por fuera para hacer diferencia y gente por dentro y llegar al área”. Traducción: el plan es reconocible. Falta convertirlo en puntos.

“El balón parado tiene que ser un bastión”

Sellés terminó el análisis con una declaración de intenciones que no es menor para un equipo con tantos problemas de gol: el balón parado. “Ha habido muchos córners. Habíamos trabajado el balón parado, sabíamos qué queríamos, pero tenemos que mejorarlo”, admitió. “Tenemos que convertirlo en un bastión tanto ofensivo como defensivo”, subrayó.

Ese detalle es más importante de lo que parece. Un Zaragoza al límite, sin pegada en juego abierto y sometido por la clasificación, necesita rascar cada punto en cada corner, cada falta lateral, cada segunda jugada. Y eso Sellés lo sabe.

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