Aparecen más pintadas con amenazas frente a la vivienda de un jugador del Real Zaragoza: "Mercenario localizado"
Las pintadas de odio en el entorno del Real Zaragoza no cesan. Este domingo, tras la derrota del sábado ante el Valladolid por 2-0, han aparecido nuevas pintadas amenazantes cerca del domicilio de Dani Gómez.
El mensaje es tan breve como inquietante: "Dani Gómez, mercenario localizado."
No es la primera vez. La semana pasada el jugador Rober González denunció en rueda de prensa haber sido víctima de actos vandálicos en su propio domicilio.
"Esta noche me han pintado y han reventado la puerta de mi casa. Hay niños dentro de la plantilla que tienen miedo", declaró el futbolista con una dureza que reflejaba el estado de alarma que vive el vestuario blanquillo.
Ante los primeros episodios, el Real Zaragoza emitió un comunicado en el que condenaba los actos de vandalismo y amenazas cometidos en domicilios familiares, locales particulares e instalaciones del club.
El texto reconocía la gravedad de la situación deportiva y asumía la responsabilidad "al 100%", pero era rotundo en su mensaje: "Nada justifica la intimidación ni la incitación a la violencia."
El club calificó las pintadas y amenazas de "líneas rojas inaceptables que no pueden ni deben ser traspasadas bajo ninguna circunstancia" y aseguró que estos hechos son realizados por "una minoría que no representa a la afición del Real Zaragoza ni a sus valores."
Ese comunicado no ha frenado los episodios. Este domingo, con el equipo a cuatro puntos de la salvación y con el descenso matemático a Primera RFEF posiblemente a una semana, las pintadas han vuelto.
Y esta vez con una palabra que va más allá del insulto: "localizado." Una palabra que en este contexto no describe una ubicación. Describe una amenaza.
El contexto: un equipo al borde del abismo
El Real Zaragoza perdió el sábado en Valladolid y se hundió en el penúltimo puesto de la clasificación. A falta de tres jornadas podría certificar matemáticamente el descenso a Primera RFEF el próximo domingo si pierde en casa ante el Sporting de Gijón y se dan determinados resultados de sus rivales directos.
La tensión acumulada durante meses de malos resultados, la gestión cuestionada de la propiedad y la proximidad del descenso están generando una presión que una minoría está canalizando de la peor manera posible: amenazando en sus domicilios a los jugadores del equipo y a sus familias.
Que haya niños en las casas de los futbolistas que tienen miedo —en palabras del propio Rober González— es el dato que mejor resume hasta dónde ha llegado una situación que el club, la afición mayoritaria y cualquier persona sensata considera inaceptable.
