El Real Zaragoza cae ante el Burgos (0-1), se acerca al abismo del descenso y la afición grita "Mas go home"
El Real Zaragoza volvió a perder este sábado en el Ibercaja Estadio ante el Burgos CF (0-1) en un partido que deja al equipo blanquillo al borde del precipicio. La derrota, decidida por un gol de Appin en el 65', sitúa a los aragoneses en una posición crítica en la tabla y pone sobre la mesa una pregunta que hace unas semanas parecía impensable: ¿puede el Real Zaragoza perder la categoría y caer a Primera RFEF?
La respuesta, a la vista de lo que se vio hoy en el césped del Ibercaja, es que sí. Y cada vez parece más probable.
Un partido marcado por el hartazgo de la grada
El encuentro llegó cargado de tensión desde antes del pitido inicial. La afición blanquilla tenía planeada una pitada organizada en el minuto 32, una protesta contra la propiedad del club que se materializó puntualmente y que llenó de silbidos el estadio en uno de los momentos más tensos de la temporada. Las pancartas con el mensaje «Mas Go Home», dirigidas al máximo accionista del club, resumían el estado de ánimo de una hinchada que ha perdido la paciencia.
Y el equipo no ayudó a calmar los ánimos. El Real Zaragoza salió con más intensidad que en su visita a Andorra, con un once que sorprendió con varias novedades. Rubén Sellés apostó por Andrada bajo palos, con una defensa formada por Aguirregabiria, El Yamiq, Gomes y Larios, y una línea de mediocampo y ataque en la que aparecían Lucas Terrer, Mawuli, Rober, Francho y Dani Gómez. Una apuesta arriesgada para un partido que no admitía otro resultado que la victoria.
Los primeros minutos mostraron un partido equilibrado, sin llegadas claras de ninguno de los dos equipos. Fue Andrada quien evitó el primer susto en el minuto 8, sacando un disparo dentro del área con solvencia. El guardameta argentino fue durante toda la primera mitad el hombre que mantuvo vivo al Zaragoza.
El Burgos mereció más. Lo intentó con insistencia, acumuló ocasiones y estuvo a punto de adelantarse en el marcador en el minuto 28, cuando Appin anotó lo que parecía el 0-1. Tras varios minutos de revisión, el colegiado anuló el tanto por fuera de juego. Un alivio que no cambió la dinámica del partido.
La mejor ocasión del Real Zaragoza en la primera mitad llegó en el 37', con un remate de Lucas Terrer que Cantero despejó con apuros. Fue prácticamente lo único generado por un equipo que llegó al descanso con el 0-0 en el marcador pero con la sensación de haber sido claramente inferior a su rival.
El gol de Appin hunde al Zaragoza
La reanudación comenzó sin cambios y con el Zaragoza buscando con más decisión la portería rival. Sellés movió el banquillo pronto, dando entrada a Cumic, Tasende y Barrachina por Gomes, Cuenca y Rober González, en un intento de dar mayor verticalidad al equipo.
Pero el jarro de agua fría llegó en el 65'. Appin, el mismo que había visto anulado su gol en la primera mitad, no perdonó esta vez y batió a Andrada para poner el 0-1 en el marcador. El Ibercaja Estadio quedó en silencio. Un silencio que lo dice todo sobre el estado de ánimo de una afición que ya no sabe a qué aferrarse.
El equipo lo intentó. Lucas Terrer salió entre pitadas y entró Mario Soberón. Más tarde, Kodro reemplazó a Juan Larios en un intento desesperado de encontrar el empate. El delantero bosnio tuvo la más clara, con un remate que se fue al lateral de la red. No hubo más.
Lo más destacado del conjunto aragonés fue Mawuli Mensah, el mediocentro ghanés que fue prácticamente lo único salvable de la tarde. Combativo, con intensidad y con llegada, fue el único que dio la sensación de querer cambiar el rumbo del partido. Vio la amarilla por una falta en el centro del campo, pero su rendimiento estuvo muy por encima del del resto de sus compañeros.
El colegiado añadió cinco minutos. El Burgos incluso marcó de nuevo, aunque el tanto fue anulado otra vez por fuera de juego. No hubo reacción, no hubo gol, no hubo nada. El Real Zaragoza volvió a perder en casa y la situación es ya de máxima gravedad.