El Real Zaragoza no necesita el balón: saca más puntos cuando pierde la posesión
En la situación actual, el Real Zaragoza no necesita jugar bonito. No tiene que hacer disfrutar a la gente que acude a La Romareda y tampoco tiene que dominar los partidos desde la posesión del balón. El Real Zaragoza necesita ganar como sea para sobrevivir y para alejarse cuanto antes de unos puestos de descenso que se acercan cada semana y que ya se encuentran a un solo punto. En esa tesitura se encuentra un Gabi que está tratando de elaborar un plan parecido al que ideó Ramírez a su llegada.
Para ganar, el Real Zaragoza debe analizar y ver cómo lo ha conseguido en otras ocasiones. Aunque pueda parecer que tener la pelota y dominar los partidos con ella puede ser más efectivo, la realidad es bien distinta para el conjunto aragonés, que es el octavo equipo con más posesión de LaLiga Hypermotion (más de un 51% de media), pero que ocupa la 18ª posición, un solo punto por encima del descenso.
Los datos dan la razón a la idea de Gabi
Los dos primeros partidos de Gabi han dejado en evidencia cuál es su idea y qué modelo quiere implantar para tratar de conseguir la salvación. Los encuentros ante el Córdoba (39%) y Racing de Santander (35%) se saldaron con los porcentajes más bajos de posesión de toda la temporada. Si bien es cierto que la expulsión de Calero condicionó el devenir del partido, el Real Zaragoza también renunció a tener la pelota hasta ese momento y le regaló al conjunto cántabro la posibilidad de sumar altos porcentajes de posesión.
Gabi Fernández ha optado por no tener la pelota, por ser un equipo práctico, que trate de minimizar las ocasiones del rival y que defienda mejor de lo que lo había hecho hasta su llegada. Una idea compartida con Miguel Ángel Ramírez a su llegada y que se fue diluyendo con el paso de las jornadas. Sin embargo, basta con mirar los números que cosecha el Real Zaragoza en cada partido en función de los porcentajes de posesión que atesora.
Hasta en 19 encuentros ha dominado la posesión el Real Zaragoza esta temporada. El balance es muy negativo, con solo 4 victorias, 7 empates y 8 derrotas. De hecho, en casa solamente ha ganado dos partidos en los que ha tenido la posesión, ante el Levante (2-1) y el Racing de Ferrol (1-0), con dos goles en los últimos minutos. Un balance que mejora ligeramente cuando el Real Zaragoza no tiene la posesión del balón. De hecho, esto ha sucedido en 14 partidos, en los que ha ganado 5, ha empatado 3 y ha perdido 6.
La salvación pasa por la defensa
Cuando Juan Ignacio Martínez llegó al banquillo del Real Zaragoza, también tuvo claro por dónde pasaba la salvación. Desde su llegada, el Real Zaragoza no tuvo la posesión en 12 partidos. Y ganó 6. De los 11 partidos restantes, en los que sí que tuvo la posesión, apenas consiguió 2 victorias. Un claro inidicativo de lo que necesitaba un equipo que, hasta su llegada, había tratado de dominar la mayoría de partidos con la pelota pero no conseguía encadenar victorias.
Un ejemplo claro de lo que sucede con la posesión y para qué sirve puede encontrarse en LaLiga Hypermotion esta temporada. SD Huesca (43,47%) o Mirandés (44,13%) han crecido a base de defender, ser bloques sólidos y aprovechar sus oportunidades en acciones como las transiciones ofensivas o el balón parado. Otro caso parecido es el del Levante, cuyo entrenador, Julián Calero, aseguraba recientemente en el podcast 'Arquitectos' de LaLiga que "mi objetivo no es ganarte la posesión, mi objetivo es generar más problemas que tú, más tiros en la portería rival que los tuyos".
Desde este pensamiento quiere crecer el Real Zaragoza de Gabi, que en sus dos primeros partidos no ha tenido la pelota. Ante el Córdoba pudo perder, pero también estuvo cerca de la victoria si no hubiera cometido un error garrafal en un córner y si hubiera tenido un poco más de acierto. Quién sabe lo que hubiera pasado ante el Racing de Santander si el Real Zaragoza no se hubiera quedado con diez jugadores en la primera mitad. Sea como sea, el Real Zaragoza debe seguir mejorando en defensa, evitar líos monumentales y aprender a materializar las ocasiones que genere. Por ahí pasa la permanencia.

