El Real Zaragoza vence (2-0) al Mirandés en el reencuentro con su afición

Dani Gómez en la primera mitad y Mario Soberón en la segunda fueron los encargados de anotar los dos únicos tantos de un encuentro sin ritmo
Celebración del gol de Dani Gómez en el Real Zaragoza - Mirandés / Marcos Cebrián
Celebración del gol de Dani Gómez en el Real Zaragoza - Mirandés / Marcos Cebrián

Noche de estrenos en el Ibercaja Estadio. El Real Zaragoza se reencontraba con su afición tras una temporada durísima, en la que se salvó en la penúltima jornada. La curiosidad por estrenar el estadio modular superaba la desazón con la que la mayoría de socios terminaron una temporada agotadora. La escasez de fichajes tampoco fue relevante en una noche veraniega, sin demasiado calor y con un atardecer que alegraba la vista de aquellos que durante la primera mitad se la dejaron ante el radiante sol que se cernía sobre el estadio.

Porque al Ibercaja Estadio llegaba un Mirandés bajo mínimos, con apenas seis futbolistas con ficha profesional. El duro final de temporada, en el que cayeron ante el Real Oviedo en la final del playoff de ascenso, ha retrasado la planificación de un club humilde y que tiene que hilar fino en cada movimiento que realiza en el mercado de fichajes para no exceder su tope salarial. Ni rastro de jugadores de la pasada temporada y una multitud de futbolistas de su filial que dieron la talla ante un Real Zaragoza algo plano y falto de ritmo, acusando el nivel de los amistosos que está disputando.

El incansable Dani Gómez y los destellos de Sebas y Aketxe

En igualdad de fuerzas, el partido fue cogiendo ritmo durante los primeros compases, hasta que llegó la innecesaria pausa de hidratación cuando las primeras chaquetas comenzaban a salir entre los aficionados. Dani Gómez, al igual que contra el Deportivo Aragón, no dejó de tirar desmarques, de querer el balón y de sentirse protagonista. El delantero quiere un hueco y así se lo está haciendo ver a un Gabi que tiene en su figura un futbolista idóneo para su estilo de juego.

No importa las veces que caiga en fuera de juego porque el Real Zaragoza saca rédito de su trabajo, de sus disputas y de sus esfuerzos para exigir a los centrales rivales. Incansable hasta que encontró su gol, con un disparo desde fuera del área tras hacerse un hueco después de una cabalgada a pase de Sebas Moyano. El recién llegado fue también otra de las notas positivas. Partiendo desde el costado izquierdo lo intentó por activa y por pasiva. Con calidad en las asociaciones y rapidez en la ejecución de las acciones más técnicas, Sebas demostró que viene para sumar cosas que el Real Zaragoza no tenía.

Tampoco tiró la toalla un Aketxe del que siempre se espera más. Porque su talento y su caché así lo exige. El vídeo publicado por el club en el que dejaba atrás a todos sus compañeros en el mítico test del 'Course Navette', que mide principalmente la resistencia, le dejó en un buen lugar a ojos del público. No escatimó en esfuerzos y fue el más participativo. Gabi le liberó, le dejó actuar por donde quisiera, en todas las parcelas del campo. Robó, presionó, ordenó y distribuyó juego. Remató al palo un balón a placer cuando tuvo la oportunidad de llevarse el premio del gol.

Otro gol de Soberón y la calidad de Bazdar

Poca historia más tuvo la primera mitad. Aunque menos aún tuvo la segunda. Los cambios y otra pausa de hidratación terminaron por romper el ritmo de un partido plomizo. El Mirandés, con todos los jugadores del filial en el césped, se mostraba satisfecho con haber aguantado el arreón zaragocista, mientras que los de Gabi tampoco se decidían a ir a por más.

En una buena combinación entre Bazdar y Soberón llegaría el segundo y definitivo tanto. El bosnio hizo lo que mejor sabe hacer. Porque su primer toque es perfecto, precioso y de un talento incalculable. Y como sucedía hace justo un año, su pareja de baile, su compañero ideal durante el inicio de la pasada temporada, no perdonaba con una suave vaselina que se colaba por las largas redes de la portería.

Unas redes que no cambian, como tampoco la fidelidad de una afición que se reencontró con su equipo una temporada más. El resto fue nuevo. Aficionados en busca de su nuevo asiento, colas a la entrada y a la salida y fotografías para inmortalizar un nuevo episodio en la historia del Real Zaragoza. Quién sabe si el objetivo de esta temporada también es nuevo, distinto al de las últimas trece. Trabajo tienen Gabi Fernández y Txema Indias por delante.

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