La cruel realidad del Real Zaragoza: tercera vez que está al borde del abismo

El Real Zaragoza está ante una de las temporadas más oscuras desde que descendió de Primera División y buscará este domingo la permanencia
Guti con el Real Zaragoza / MARCOS CEBRIÁN
Guti con el Real Zaragoza / MARCOS CEBRIÁN

El Real Zaragoza aún no ha logrado sellar matemáticamente su permanencia en Segunda División, consumando una de las peores campañas desde su descenso en 2013. La temporada 2023/24 será recordada como una de las más sufridas por la afición blanquilla, que ha vuelto a vivir con angustia un final de curso marcado por la decepción y la falta de objetivos cumplidos. Es la tercera vez desde que milita en la categoría de plata que el equipo llega a la jornada 41 sin haber asegurado la salvación. Otra página más en la historia negra del zaragocismo reciente.

Este escenario ya se vivió anteriormente en la temporada 2016/17, cuando el Real Zaragoza selló la permanencia con un empate frente al Girona. Aquel resultado sirvió a ambos: al conjunto maño para evitar el descenso y a los catalanes para confirmar su ascenso a Primera División. Aquel partido dejó una sensación agridulce, que hoy parece haberse vuelto rutina. 

Más recientemente, en la temporada pasada, la historia se repitió. Con Víctor Fernández al mando, el equipo alcanzó los 50 puntos en la jornada 41, sufriendo hasta el final. El técnico, un símbolo del club, reconoció entonces que había sido uno de los años más duros de su carrera. La falta de regularidad, la escasa eficacia ofensiva y una planificación deportiva cuestionable marcaron un curso que dejó heridas abiertas.

DOS TEMPORADAS AL BORDE DEL ABISMO

Lejos de enmendar errores, el Real Zaragoza ha vuelto a tropezar con la misma piedra. Esta campaña comenzó con ilusiones renovadas y un arranque esperanzador que colocó al equipo entre los mejores durante las primeras jornadas. Sin embargo, pronto se desinfló. Lesiones, decisiones técnicas controvertidas y un rendimiento colectivo por debajo de lo esperado han terminado por hundir al equipo en la tabla. Cuatro entrenadores resumen a la perfección lo que está siendo este año. 

Lo más preocupante es que esta es la segunda temporada consecutiva en la que el club no ha sido capaz de pelear por entrar en los puestos de playoff, el objetivo mínimo fijado por la directiva a comienzos de curso. Las promesas de construir un equipo competitivo quedaron en nada, y el discurso de crecimiento ha sido sustituido por la urgencia de sobrevivir una jornada más. 

UNA AFICIÓN FIEL

Pese a todo, la afición zaragocista ha vuelto a responder con una fidelidad inquebrantable. La Romareda ha seguido registrando buenas entradas a pesar de las obras, incluso en los momentos más críticos. El aliento desde la grada ha sido el único sostén para un equipo que ha estado a la deriva durante buena parte del campeonato.

El club, por su parte, tendrá que hacer una profunda reflexión de cara a la próxima temporada. Son ya más de diez años en Segunda División, y la sensación de estancamiento comienza a ser estructural. No basta con cambiar de entrenador o (no) fichar en invierno: hace falta un proyecto serio, coherente y con ambición real. 

Con solo dos jornadas por disputarse, el Real Zaragoza quiere sellar ya este mismo domingo en La Romareda su continuidad en la Liga Hypermotion. Espera el Deportivo de la Coruña, aunque al conjunto de Gabi le vale con hacer lo mismo que el Eldense. 

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