Sellés hace algo que ningún otro entrenador del Real Zaragoza... y es la clave de ganar
El cambio en el Real Zaragoza no se explica solo con dos victorias consecutivas. Tiene nombre, método y riesgo: Rubén Sellés. El técnico valenciano, que llegó a La Romareda envuelto en dudas tras cosechar tres derrotas en sus primeros tres partidos, ha logrado transformar el ánimo del vestuario con una idea tan simple como insólita en el club: entrenar la inferioridad numérica como si fuese un plan de partido real.
La jugada maestra que se entrenó… y luego pasó
Después de la victoria frente al Huesca, el Zaragoza viajó a Ipurua con un entrenamiento extraño en la mochila. Sellés lo desveló sin rodeos tras ganar con uno menos ante el Eibar: “La semana pasada estuvimos defendiendo en los entrenamientos una inferioridad 60 minutos con una línea de cinco. Podía pasar y pensaba que el equipo podía ajustarse”.
Eso que “podía pasar”… pasó. Y el Zaragoza lo resistió con disciplina, personalidad y una pizarra que, de forma insólita, había trabajado exactamente ese escenario.
Una defensa inventada… que funcionó
La jugada no fue solo táctica, también improvisada. Con Insua lesionado y Saidu expulsado, Sellés acabó defendiendo con una línea de cinco pero… solo un defensa era central natural: el joven Ale Gomes. A su lado actuaron como centrales dos laterales —Pomares y Aguirregabiria— mientras Francho y Valery cerraban los carriles.
Sellés explicó la clave: “Hemos mantenido la línea fuera del área y sabíamos que podíamos tener una oportunidad”, en referencia al contragolpe que terminó en el remate de Bakis tras el disparo de Toni Moya.
Andrada, el muro que sostiene el plan
El trabajo táctico hubiese sido inútil sin un guardián que lo sostuviera. Juan Carlos Andrada ofreció una actuación memorable, con paradas decisivas en los minutos finales que dieron sentido a esa “resistencia organizada”. El entrenador reconoció que el Zaragoza no puede vivir del heroísmo. Dos expulsiones en dos partidos es un lastre que, según dijo, “hay que corregir ya”: “No podemos dar tantas facilidades al rival. No es admisible en un equipo profesional”.
El Zaragoza descubre una nueva arma
Sellés no solo ha cambiado el ánimo. Ha introducido algo que ningún otro técnico del club había preparado de forma tan explícita: entrenar para sobrevivir. No solo para jugar bonito, sino para resistir, competir y ganar.
La reacción del equipo no es casualidad, sino planificación. Y el Zaragoza, por primera vez en mucho tiempo, parece tener una estructura y una idea clara… incluso cuando pierde piezas.
Sellés ha convertido la inferioridad en una fortaleza. Y quién sabe: tal vez ahí esté el comienzo de un equipo que, por fin, sabe a lo que quiere jugar.

