El Real Zaragoza cae en una prórroga cruel y con polémica ante el Burgos (0-1): es eliminado de la Copa del Rey

Pocas ocasiones claras y una prórroga en la que todo parecía encaminado a los penaltis

El Real Zaragoza cayó eliminado de la Copa del Rey en una noche larga, fría y especialmente amarga en el Ibercaja Estadio. Tras 120 minutos de partido, dominio intermitente, pocas ocasiones claras y una prórroga en la que todo parecía encaminado a los penaltis, un gol polémico del Burgos decidió la eliminatoria (0-1) y dejó al equipo de Rubén Sellés fuera del torneo.

El encuentro, pensado también con la vista puesta en el próximo duelo liguero ante el Málaga, confirmó dos sensaciones: que el Zaragoza tiene fondo de armario para competir… pero también que le sigue costando un mundo transformar el esfuerzo en gol.

Rotaciones, dominio estéril y muy poca pólvora

Sellés apostó de inicio por un once lleno de novedades: Adrián en portería; Juan Sebastián, Tachi, Gomes, Tasende en la línea defensiva; Toni Moya y Paul en la sala de máquinas; y por delante Pinilla, Pau Sans, Cuenca y Bakis. Un Zaragoza reconocible en su idea, pero muy distinto al de la Liga en nombres.

Los primeros 45 minutos siguieron un guion claro. El Zaragoza llevó la iniciativa, buscó sobre todo el costado de Marcos Cuenca y trató de generar peligro a balón parado. Las mejores aproximaciones llegaron en faltas laterales y algún remate suelto de Cuenca y Bakis. El Burgos, bien plantado, concedió poco y apenas se asomó al área de Adrián.

Al descanso, 0-0 y sensación de que el partido estaba más para el que se atreviera a dar un paso adelante que para un dominio claro de nadie. La pobre entrada en la grada (algo más de 7.000 espectadores) terminaba de dibujar el contexto de una eliminatoria copera entre semana, con la Liga marcando la agenda real del club.

Segunda parte: cambios, intentos y la prórroga como destino

La segunda mitad arrancó con un Burgos algo más atrevido y un Zaragoza que alternaba fases de buen ritmo con tramos más espesos. Las ocasiones llegaban a cuentagotas, pero fueron creciendo con los cambios.

Sellés movió el banquillo. Primero, la entrada de Aguirregabiria y Valery dio aire a las bandas. Más tarde, Dani Gómez y Soberón sustituyeron a Bakis y Pinilla para buscar más colmillo arriba. Con el paso de los minutos, también entraron Radovanovic y, ya en la prórroga, Saidu para suplir a un Tasende tocado.

El Zaragoza tuvo sus opciones: un lanzamiento peligroso de Tasende, algún remate de Bakis y un disparo de Valery que se marchó cerca de la escuadra. Pero el gol no llegaba. El Burgos, por su parte, también avisó en acciones aisladas y obligó a Adrián a estar atento.

Con el 0-0 consumido el tiempo reglamentario, el partido se encaminó a la prórroga, fiel reflejo de lo que se había visto: choque igualado, intenso… y sin dueño en las áreas.

Una prórroga abierta… hasta el golpe final

En el tiempo extra, el partido rompió un poco más. El Burgos tuvo las primeras ocasiones claras. Un remate alto de Saidu en el área rival y un mano a mano salvado por Adrián, en una parada que por momentos pareció decisiva para mantener con vida al Zaragoza.

El conjunto blanquillo también lo intentó. Pau Sans probó desde fuera del área en una de las mejores acciones ofensivas zaragocistas de la segunda parte de la prórroga, pero el disparo se marchó desviado. Con los minutos cayendo y el cansancio acumulado, todo apuntaba ya a la tanda de penaltis. Hasta que llegó la jugada que lo cambió todo.

El gol polémico que fulmina al Zaragoza

En el tramo final de la prórroga, con el marcador todavía en 0-0, una acción en campo zaragocista terminó con Saidu tendido en el césped, lesionado. El Zaragoza esperaba que el colegiado detuviera el juego, como ya había hecho minutos antes en una jugada similar. Sin embargo, esta vez el árbitro dejó seguir.

La jugada continuó, el Burgos aprovechó la superioridad momentánea y Mario acabó marcando el 0-1. Un gol que desató la indignación de los jugadores y la grada zaragocista, convencidos de que el partido debió detenerse para atender al futbolista lesionado.

Con el tanto en contra y apenas unos minutos por jugar, el Zaragoza se volcó en busca del empate, pero sin éxito. El colegiado añadió tres minutos, insuficientes para cambiar la historia. El conjunto de Sellés lo intentó con más corazón que claridad, pero el marcador ya no se movió.

El Real Zaragoza se despide así de la Copa del Rey, con la sensación de haber competido, de haber rotado plantilla y de haber llegado vivo hasta el último suspiro, pero también con el sabor amargo de una eliminación marcada por la falta de gol y una decisión arbitral muy discutida.