Las cifras que dan luz y alivio a la SD Huesca: de rozar la desaparición a estar en beneficios

De estar pendiente de un hilo en agosto de 2024 a poder hablar hoy de patrimonio positivo y de beneficios a la vista. El resultado es un club que gasta mejor y controla de manera más estricta cada euro que entra y que sale.

Hace apenas año y medio, la SD Huesca caminaba al borde del precipicio. En agosto de 2024, la ruptura del acuerdo con el Grupo Pini dejó al club sin el salvavidas económico que debía garantizar su continuidad. Durante varios días, el miedo a una posible desaparición fue real. El 10 de agosto llegó el giro: el Grupo Costa y el Grupo Arqa acudieron al rescate con una inyección de 6,1 millones de euros. Desde entonces, el relato económico del club ha cambiado por completo.

Del patrimonio en rojo al equilibrio

Las cuentas aprobadas por la Junta de Accionistas correspondientes a la temporada 2024/25 reflejan la magnitud del giro. El club cerró el ejercicio con unas pérdidas de 2,39 millones de euros, lejos de los 5,13 millones del curso anterior. Es decir, una mejora de 2,74 millones respecto al último balance.

El dato tiene todavía más valor si se compara con el escenario previsto por el propio Consejo de Administración en diciembre de 2024: entonces se calculaba acabar el año con unos números rojos de 4,2 millones. La realidad ha sido bastante menos dramática, señal de que las medidas de ajuste han tenido efecto.

El impacto más visible está en el patrimonio neto. De un saldo negativo de –1,3 millones, la SD Huesca ha pasado a presentar 2,4 millones positivos, dejando atrás el riesgo de desequilibrio patrimonial que amenazaba su viabilidad. La ampliación de capital aprobada por LaLiga ha sido la pieza clave, pero no la única.

En resumidas cuentas, el presupuesto de la temporada 2025/26 va a pasar a números negros. Es decir, a beneficios.

Un club reordenado por dentro

Tras el susto del verano de 2024, el mensaje fue claro: había que cambiar la forma de gestionar. Se revisaron contratos, se apretó el cinturón en varias áreas no deportivas, se renegociaron servicios y se apostó por una estructura más ligera y eficiente. La palabra “optimización” dejó de ser un eslogan para convertirse en rutina diaria.

El resultado es un club que gasta mejor y controla de manera más estricta cada euro que entra y que sale. Esa disciplina ha permitido aguantar en una categoría tan exigente como el fútbol profesional sin seguir cavando un agujero financiero.

La recuperación no se explica solo por el recorte de costes. También por la capacidad del club para crecer en sus fuentes de ingreso. En patrocinios: la SD Huesca ha conseguido elevar la facturación comercial hasta los 5,6 millones de euros, consolidando acuerdos con marcas que siguen apostando por el proyecto. En cuanto a taquilla y abonos: el ticketing ha firmado cifras históricas, impulsado por la fidelidad de una grada que ha respondido pese a la incertidumbre deportiva.

Con este escenario, en las previsiones para la temporada 2025/26 el club se marca un objetivo que hace poco parecía ciencia ficción: cerrar el ejercicio con beneficios. No se trata de un golpe de suerte, sino de la consecuencia lógica de una gestión que busca la sostenibilidad a largo plazo.

De la angustia a la confianza

El paso de “club en riesgo” a “entidad saneada” no solo se ve en los balances. Se percibe en el ambiente que rodea a la SD Huesca. Los accionistas han respaldado las cuentas por unanimidad, los patrocinadores mantienen su apuesta y la afición mira al futuro con menos miedo y más ilusión.

La directiva insiste en un mensaje: gestión responsable, transparencia y sostenibilidad como ejes del proyecto. Después de tocar fondo, el club ha entendido que no basta con competir en el césped; hay que ser igual de sólido en los despachos.

De estar pendiente de un hilo en agosto de 2024 a poder hablar hoy de patrimonio positivo y de beneficios a la vista. Las cifras, esta vez, cuentan una historia de alivio para el Huesca y para todo el Alto Aragón: el club que estuvo a punto de desaparecer ha aprendido a vivir mirando al futuro con los pies muy firmes sobre la tierra.

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