Cartas al Director I Carretera A-125: El pan nuestro de cada día
Cuando se vive en una zona rural, parece necesario asumir unos riesgos estrechamente ligados a la falta de servicios. La asunción de estos riesgos, no quiere decir darlos por hecho y no luchar porque deje de haberlos si no amoldar tu día a día hasta que sea realidad la mejora y la existencia de los mismos.
Nosotros ofrecemos un pequeño servicio en esta zona donde tanto escasean. Cada día se convierte en un grave riesgo para la integridad de la persona que reparte por esta carretera minada, sin señalizar y sin elementos de seguridad.
"Cada día se convierte en un grave riesgo para la integridad de la persona que reparte por esta carretera minada"
Además, hemos de asumir sobre costes derivados de este camino asilvestrado: hablamos de amortiguadores, ruedas y otros componentes del vehículo para repartir el pan en Ardisa y Biscarrués. Sortear socavones y averiguar dónde está la línea blanca que delimita la carretera del campo que, en la actualidad, hay momentos en que son lo mismo.
Pagamos religiosamente dos ITVs anuales, seguro del vehículo, impuesto de circulación… así como todos los impuestos habidos y por haber tanto como negocio privado que somos y también como personas particulares y vecinas de la zona. Pareciera ser que en las zonas rurales solo se invierte si es rentable, si a cambio ofrece algo – nieve, turismo, gastronomía - pero, es bien sabido que, la 'res pública' no ha de ser rentable, solo ha de ser por derecho.
Y en esas estamos, esperando que algún día el dirigente de turno entienda que la cosa pública no es un negocio, que el dinero público – de todos y todas- ha de volver de la misma manera que los vecinos y vecinas, trabajadores y trabajadoras y gente de paso, van y vuelven por la pseudo carretera A-125 cada día.
*Santiago Higueras Ortin