Opinión | Una mirada desapasionada al Acuerdo de Asociación entre la UE y el Mercosur
El pasado 6 de diciembre finalizaron unas larguísimas negociaciones entre la UE y el Mercosur (Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil) para la firma de un Acuerdo de Asociación que se sustenta en tres pilares: diálogo político, cooperación y libre comercio. Este Acuerdo aún no es definitivo, ya que debe ser ratificado por el Parlamento y el Consejo europeos y aprobado por los 27 parlamentos nacionales. Por parte de Mercosur se permitirá su entrada en vigor bilateral a medida que se apruebe por cada parlamento.
El Acuerdo es el más ambicioso de los negociados hasta ahora por la UE, ya que abre las puertas a un mercado de 700 millones de consumidores y permitirá un ahorro arancelario de unos 40.000 millones de euros anuales. Las ventajas de este Acuerdo son evidentes: los exportadores europeos podrán beneficiarse de aranceles reducidos, de procedimientos aduaneros más sencillos, de acceso preferencial a algunas materias primas que la Unión Europea necesita para distintas industrias estratégicas y de acceso al mercado de la contratación pública en Mercosur.
Durante un periodo transitorio de diez años, Mercosur eliminará los aranceles del 91% de sus importaciones de la UE, mientras que esta liberalizará por completo el 92% de sus importaciones de Mercosur en el mismo periodo (el 100% de sus importaciones industriales).
El Acuerdo beneficiará especialmente a la industria de la UE, ya que el Mercosur eliminará por completo los derechos arancelarios sobre sus principales exportaciones, como los automóviles, las piezas de automóviles, la maquinaria, los productos químicos, farmacéuticos y textiles, el calzado, etc. No obstante, la liberalización de los vehículos de pasajeros se logrará en un plazo de quince años, con un período de gracia de siete años y un contingente transitorio de 50 000 unidades.
En materia de servicios, el acuerdo eliminará obstáculos en sectores de gran importancia para España, como los servicios financieros y las telecomunicaciones. En cuanto a los servicios marítimos, el Acuerdo abarca los servicios marítimos internacionales (transporte y servicios conexos) por primera vez en el Mercosur. También se introducen disposiciones relativas al comercio electrónico y a la movilidad de trabajadores de perfil directivo y especialista, algo que, por ejemplo, permitirá a las empresas de la UE desplazar a directivos o especialistas a sus filiales en los países del Mercosur.
A su vez, el Acuerdo permitirá una notable mejora en el acceso no discriminatorio de las empresas de la UE a los mercados de contratación pública de Mercosur, en las mismas condiciones que las empresas locales. Esto es especialmente relevante porque las empresas de la UE serán las primeras ajenas al Mercosur que puedan acceder a contratos para el suministro de bienes, obras y servicios adquiridos por entidades públicas a escala central o federal.
En el sector agroalimentario, el Acuerdo eliminará altos aranceles sobre productos clave para las exportaciones de la UE, y en particular, para España, como el aceite de oliva, el vino, la carne de porcino, la fruta fresca, melocotones y tomates en conserva, galletas, chocolates y refrescos. Además, el Acuerdo protegerá alrededor de 357 productos europeos con indicación geográfica protegida, como el jamón de Jabugo, el queso manchego o el vino de Ribera de Duero.
Entonces, ¿Qué sucede con las importaciones de productos agroalimentarios procedentes del Mercosur?
A lo largo de las últimas semanas hemos leído noticias catastrofistas sobre el supuesto impacto negativo de la liberalización introducida por este Acuerdo sobre nuestra agricultura y ganadería, pronosticando un escenario de saturación del mercado de la UE con arroz y carne de vacuno y de ave que no cumplen las exigentes medidas sanitarias y fitosanitarias (MSF) de la UE. Agricultores y ganaderos en España, pero también en Francia, Holanda y Polonia vaticinan que este Acuerdo supondrá la puntilla para sus explotaciones. Sin embargo, el texto aprobado no concuerda con este escenario pesimista. Estos son los datos aprobados:
La UE no ha negociado una liberalización completa de las importaciones de los productos de Mercosur más sensibles, como la carne de vacuno, la carne de ave o el arroz, entre otros, sino una reducción de los aranceles dentro de un volumen limitado (una cuota). Una vez superada la cuota, se aplicarán los derechos de importación actuales. Se han definido unos volúmenes de cuotas pequeños, que representan poco más del 1% del volumen de consumo europeo de los distintos productos, lo que garantiza una influencia limitada en los precios:
- Carne de vacuno: el Acuerdo no liberaliza por completo la importación de carne de vacuno procedente de Mercosur, pero permitirá que 99.000 toneladas de carne de vacuno ingresen al mercado de la UE con un arancel del 7,5 %. Por encima de esa cantidad, seguirá siendo de aplicación el arancel actual. Esta cuota equivale aproximadamente a la mitad de las importaciones actuales del Mercosur, que ascendieron a 196.000 toneladas en 2023.
- Carnes de ave de corral: la UE permitirá la importación de un contingente de 180.000 toneladas de carne ave, la mitad de ellas correspondiente a cortes con hueso, a arancel cero. Esto representa el 1,4% del consumo total de la UE, es inferior a las importaciones actuales del Mercosur (240.000 toneladas en 2022) y es equivalente al aumento anual del consumo de carne de ave en la UE.
- Carne de porcino: 25.000 toneladas con un derecho contingentario de 83 Euros por tonelada. El volumen se introducirá progresivamente en seis etapas anuales iguales.
- Azúcar: eliminación a partir de la entrada en vigor del derecho contingentario sobre 180.000 toneladas del arancel de la OMC específico para el azúcar refinado de Brasil. No hay más volumen que un nuevo contingente de 10.000 toneladas libres de derechos a partir de la entrada en vigor para Paraguay. Se excluyen los azúcares especiales.
- Arroz: la UE no es autosuficiente en arroz y necesita importaciones. El Acuerdo permitirá que 60.000 toneladas de arroz del Mercosur ingresen a la UE libres de impuestos. Esta cifra es inferior a las importaciones actuales del Mercosur (100 000 toneladas anuales en promedio) y representa el 2% del consumo de arroz de la UE.
Además, se podrá aplicar una cláusula de salvaguardia, por la que se podrá suspender temporalmente la concesión de forma unilateral en caso de que el aumento de las importaciones procedentes del Mercosur provoque -o incluso sólo amenace con provocar- un daño grave a los sectores pertinentes de la UE.
Es importante recalcar que el Acuerdo exige que los productos exportados desde Mercosur cumplan los requisitos sanitarios y fitosanitarios de la Unión Europea para proteger la salud humana, animal y vegetal. Este principio es innegociable en todos los acuerdos de libre comercio firmados por la UE.
Por ejemplo, en la UE está prohibido el uso de hormonas para la cría de animales destinados al consumo y esto aplica igualmente a la importación. El Acuerdo con Mercosur permite imponer medidas como la autorización previa de establecimientos para la importación de animales, productos animales, productos de origen animal y subproductos animales, que solo se concederán si el exportador ofrece garantías suficientes de que cumplen los requisitos sanitarios de la parte importadora.
Para garantizar que estos requisitos sanitarios y fitosanitarios se cumplen, la UE aplica controles aduaneros. Por ejemplo, desde julio de 2022, el 30% de las importaciones de naranjas procedentes de Egipto ha sido objeto de controles en frontera, debido al riesgo de contaminación por residuos de plaguicidas.
Finalmente, el Acuerdo incluye un capítulo de Comercio y Desarrollo Sostenible que contiene disposiciones ambiciosas, como el cumplimiento de los compromisos del Acuerdo de París de 2015 sobre el cambio climático, la lucha contra la deforestación y el respeto a los derechos laborales, entre otros.
Saludemos este nuevo Acuerdo de Asociación como una oportunidad histórica para el comercio de la UE, en un mercado tradicionalmente cerrado a nuestras exportaciones de bienes y servicios y exijamos de las autoridades aduaneras estrictos controles para garantizar que los productos importados cumplen la estricta normativa sanitaria y fitosanitaria de la Unión.
Valle García de Novales
Abogada especializada en Comercio Exterior
Socia del Despacho García de Novales