Opinión | Aragón 2026: un nuevo escenario fiscal a la espera de ser activado; Por Alberto Angulo

Las mejoras contempladas para los servicios públicos, especialmente en los ámbitos sanitario, educativo y de bienestar social, tendrán que posponerse
El presidente de Aragón en funciones, Jorge Azcón, en las Cortes./ Las Cortes
El presidente de Aragón, Jorge Azcón, en las Cortes./ Las Cortes

La presentación del proyecto de presupuestos para 2026, con una cifra récord de 9.145 millones de euros, debería haber sido una oportunidad para consolidar la planificación económica y social de Aragón. Sin embargo, el proceso no ha culminado en una aprobación de las cuentas, lo que prolonga temporalmente la situación de prórroga presupuestaria en el territorio y traslada la definición del nuevo marco financiero al próximo ciclo institucional.

Esta prórroga configura un escenario que combina, entre otros, efectos económicos y fiscales relevantes. Así, El proyecto de cuentas para 2026 contemplaba una orientación expansiva de gasto, con incrementos en áreas esenciales como la sanidad, la educación y el bienestar social. Al no aprobarse, estas actuaciones deberán esperar a un nuevo marco presupuestario, lo que prolonga un periodo de incertidumbre sobre la puesta en marcha de nuevas inversiones y programas previstos en dichas áreas.

En términos económicos, los periodos de transición presupuestaria suelen ir acompañados de una mayor cautela inversora. La ausencia temporal de nuevas cuentas puede influir en el calendario de algunas decisiones empresariales, ya que las compañías tienden a ajustar sus planes hasta disponer de un marco financiero actualizado. Este tipo de situaciones suelen traducirse en una menor rapidez en la ejecución de proyectos a largo plazo, especialmente aquellos que requieren visibilidad presupuestaria para garantizar su viabilidad.

Las iniciativas clave recogidas en el proyecto de presupuestos quedarán, por tanto, pendientes de aplicación hasta que exista un nuevo marco presupuestario. Esto implica que la transformación prevista para Aragón tendrá que esperar. Las mejoras contempladas para los servicios públicos, especialmente en los ámbitos sanitario, educativo y de bienestar social, también tendrán que posponerse.

En materia fiscal, la propuesta de bonificar al 99 por ciento el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones en las herencias que se produzcan entre parientes del grupo 2 (padres a hijos mayores de 21 años, cónyuges, ascendientes y adoptantes) queda, por consiguiente, pendiente de aplicación.

En el ámbito de la vivienda, también queda pospuesta la rebaja del 50 por ciento en el tipo impositivo del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales, que planteaba reducirlo del 8 al 4 por ciento para la adquisición de vivienda por jóvenes menores de 36 años. De momento no podremos conocer el alcance que podría haber tenido esta medida, diseñada para facilitar el acceso a la vivienda a un mayor número de jóvenes aragoneses.

Por último, el proyecto de presupuestos incluía mejoras en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, con nuevas deducciones destinadas a la adquisición de material escolar, libros de texto y actividades de refuerzo educativo, así como una deducción adicional para familias numerosas y monoparentales. 

No obstante, no es posible realizar un análisis más detallado de estas rebajas fiscales; ya que el proyecto le ley no llegó a someterse a información pública. En cualquier caso, estas medidas respondían a la demanda de un mayor alivio en la presión fiscal por parte de muchas familias aragonesas, cuya aplicación tendrá que esperar hasta que pueda retomarse su tramitación.

Es por todo ello que Aragón necesita disponer de un nuevo presupuesto para avanzar en su agenda económica, ya que las cuentas públicas son una herramienta clave para impulsar inversión, mejorar servicios y activar medidas que benefician directamente a la ciudadanía. La falta de unas nuevas cuentas supone posponer determinadas actuaciones previstas, pero el próximo ciclo presupuestario permitirá retomar estas iniciativas y orientar la planificación económica y fiscal hacia las necesidades del territorio.

Mientras se define este nuevo marco, Aragón ha iniciado 2026 con elementos que invitan al optimismo. Se han anunciado inversiones por valor de 70.000 millones de euros -procedentes tanto de capital extranjero como aragonés- que reflejan la fortaleza y el atractivo de la comunidad. El tejido empresarial aragonés continúa siendo un pilar fundamental, con una elevada capacidad de generar empleo y arraigo, dando trabajo a casi el 75% de la población ocupada.

Además, la tasa de paro, cercana al 8% y por debajo de la media nacional, confirma el buen comportamiento del mercado laboral. De cara al futuro, uno de los retos clave será la formación y captación de talento, un aspecto esencial para acompañar el desarrollo económico y garantizar que las nuevas inversiones encuentren los perfiles especializados que necesitan.

Alberto Angulo, responsable del departamento de impuestos en EY Aragón.

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