Opinión | La impaciencia de Trump y una guerra injustificable en Irán; por Javier Jiménez

Trump comenzó una guerra sin ninguna justificación aceptable, ni amparo legal que sostuviera la decisión de atacar a Irán

Si tenemos en cuenta las declaraciones del mediador omaní, el diplomático Al Busaidi, que se reunió con Cyrus Robert Vance, Secretario de Estado estadounidense horas antes de que empezase el bombardeo, Teherán había aceptado comprometerse, por primera vez, a no acumular uranio enriquecido y a degradar el existente. Era un acuerdo incluso superior al firmado por ambos países en tiempos del presidente Obama y posteriormente denunciado por Trump en su primera presidencia, que también provoco la retirada del tratado de Irán.

Sin embargo, a pesar de este importante paso, el presidente Trump, junto con su aliado Netanyahu, ordenó bombardear Irán para acabar con el ayatolá Jamenei y algunos otros dirigentes iraníes. Trump no esperó a finalizar el diálogo, no tuvo paciencia para ver los resultados de las conversaciones. Cabe pensar que ya tenía los ataques programados de antemano, independientemente de las negociaciones y de su resultado.

Comenzó una guerra sin ninguna justificación aceptable, ni amparo legal que sostuviera la decisión de atacar a Irán. Desde luego, no había amenaza inminente de ataque por parte de Irán ni a Israel ni a Estados Unidos, ni a ningún otro país. La Organización Internacional de la Energía Atómica establecía que Irán no disponía del suficiente uranio enriquecido para fabricar una bomba atómica en el corto y medio plazo.

Tampoco puede argumentar ninguno de los dos atacantes que se trata de una injerencia humanitaria en favor de la población iraní. Independientemente del carácter represivo dictatorial del régimen iraní, para llevar a cabo una injerencia humanitaria se necesita el aval del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y la conformación de una coalición multilateral amparada por resolución de ese Consejo.

Por ello, algunos países manifiestan su desconformidad con la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel contra Irán por ser contraria a la legalidad internacional, lo que no quiere decir que sean aliados de Irán y mucho menos que apoyen a su régimen político actual.

Algunos gobiernos, como el español o el italiano han decidido oponerse a que las bases norteamericanas en sus territorios sean utilizadas para lanzar o contribuir a los ataques contra Irán.

En el caso de España, esta decisión se toma de acuerdo con el Convenio entre el Reino de España y los Estados Unidos de América sobre Cooperación para la Defensa

Ver :«BOE» núm. 108, de 6 de mayo de 1989, páginas 13325 a 13345 (21 págs.)

Según este convenio “España concede a los Estados Unidos de América el uso de instalaciones de apoyo y otorga autorizaciones de uso en el territorio, mar territorial y espacio aéreo españoles para objetivos dentro del ámbito bilateral o multilateral de este convenio. Cualquier uso que vaya más allá de estos objetivos exigirá la autorización previa del gobierno español”.

Como también establece documento mencionado “las bases y establecimientos de este convenio (Rota y Morón) estarán bajo mando español. Solo ondearan la bandera y las insignias de mando españolas en estas bases y establecimientos”. Son, por tanto, territorio de soberanía española, que Estados Unidos está obligado a respetar, la decisión política de aplicar el Convenio, corresponde al Gobierno de España.

El criterio del Gobierno de España para denegar el uso de esas bases para operaciones directamente relacionadas con los ataques a Irán ha sido el de considerar que se están llevando a cabo sin resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y, por consiguiente, vulneran la legalidad internacional.

Las relaciones internacionales y el empleo de la fuerza militar en terceros países deben ajustarse a normativas que afectan al fondo y a la forma. En el fondo debe primar el respeto a la legalidad internacional y los derechos humanos, que siempre deben ir de la mano. En la forma, debe presidir la buena educación, la diplomacia y el respeto. Aspectos a los que el presidente Trump y algunos de sus más fieles seguidores deberían prestar atención.

Es difícil de entender la estrategia del uso de la fuerza por parte de Estados Unidos e Israel. Los resultados pueden ser catastróficos para millares de víctimas inocentes en todos los frentes de esta guerra. Además, si Rusia y especialmente China se involucran en el conflicto proporcionando misiles de última generación a Irán, la guerra puede llegar hasta el corazón de Europa. Si a ello añadimos el frente ucraniano y la inestabilidad en el Mar de China, podemos tener un conflicto mundial de proporciones nunca superadas, hay que tener en cuenta que estamos hablando de potencias nucleares. Ni qué decir tiene que las consecuencias para la economía mundial serán catastróficas.

Javier Jiménez Olmos es Doctor en Paz y Seguridad Internacional, Miembro del Seminario de Investigación para la Paz de Zaragoza y Coronel (retirado) del Ejército del Aire y del Espacio.

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