Esta bióloga rompe con el miedo de todos después de comer: "El corte de digestión no existe"

La ciencia señala que este riesgo es en realidad otro fenómeno: la hidrocución.

Escalera en piscina municipal
Escalera en piscina municipal

Durante años, muchos padres han recomendado esperar al menos dos horas después de comer antes de meterse en el agua. Sin embargo, según la bióloga Laura Pinillas, esta práctica se basa más en un mito que en evidencia científica. “El famoso corte de digestión, como tal, no existe”, asegura. Lo que realmente puede ser peligroso es la hidrocución, que se produce cuando el cuerpo sufre un cambio térmico súbito, por ejemplo al entrar de golpe en agua fría tras tomar el sol o realizar actividad física intensa.

Este fenómeno se explica por la vasoconstricción, un mecanismo en el que los vasos sanguíneos se estrechan para conservar calor. Como consecuencia, el flujo sanguíneo hacia el cerebro disminuye, lo que puede provocar mareos e incluso pérdida de conocimiento. Pinillas advierte que el riesgo real no está en la digestión, sino en desmayarse dentro del agua, situación que puede derivar en un ahogamiento.

El peligro aumenta tras comidas copiosas, ya que durante la digestión gran parte de la sangre se concentra en el aparato digestivo, dejando menos flujo disponible para el cerebro. Por ello, si se combina digestión activa y contacto súbito con agua fría, el riesgo de desmayo se eleva. La especialista insiste en la importancia de entrar al agua de manera gradual y evitar cambios bruscos de temperatura para minimizar el peligro.

En cuanto a bañarse justo después de comer, Pinillas matiza que no es necesario seguir estrictamente la norma de esperar dos horas. Una comida ligera permite bañarse sin problema siempre que se haga con precaución, prestando atención a la temperatura del agua y al propio estado del cuerpo. La clave está en la prudencia y en medidas simples que eviten la hidrocución.

De esta manera, el mito del corte de digestión se transforma en una advertencia científica: no es la digestión lo que supone un riesgo, sino cómo el cuerpo reacciona ante un choque térmico. Aplicando estas recomendaciones, es posible disfrutar del baño veraniego sin sustos ni peligros innecesarios.

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