"Mi colmo es ser celíaca y trabajar en una pastelería": la historia de Patricia, zaragozana y alergica al glúten

Patricia Laseca es una de las miles de personas diagnosticadas con celiaquía en Aragón y explica las dificultades que se ha encontrado en su día a día.

La joven zaragozana Patricia Laseca es celíaca y trabaja en la cafetería-pastelería Panaria.
La joven zaragozana Patricia Laseca es celíaca y trabaja en la cafetería-pastelería Panaria.

La celiaquía es una enfermedad que afecta a decenas de miles de personas en España. Muchas de ellas carecen incluso de diagnóstico y cuando lo tienen pueden vivir un proceso “muy duro” de adaptación a su nuevo estilo de vida lejos del gluten y a veces la tentación de estar cerca de él puede resultar incluso “un castigo”. Como es el caso de Patricia Laseca.

El 16 de mayo es el Día de la Enfermedad Celíaca, una fecha que se celebra a nivel internacional para reivindicar la importancia de una mayor visibilidad y una mejora y mayor rapidez de los diagnósticos. Algunas personas pasan mucha parte de su vida sin tener un diagnóstico claro, lo que dificulta mucho poder llevar una dieta adecuada a las necesidades.

Patricia fue diagnosticada a los 12 años “con un análisis y de casualidad”. A raíz de su diagnóstico, y al saber que podía ser hereditario se hizo también las pruebas su madre. “Y le salieron positivas”, explica la joven zaragozana, dando muestra de que los diagnósticos en esta enfermedad pueden llegar a ser muy tardíos, aunque no menos necesarios.

Pero recibir la confirmación de ser celíaco puede ser solo el principio de un proceso largo y duro de adaptación. “El proceso fue muy duro porque te das cuenta de que tus posibilidades se reducen muchísimo”, recuerda Patricia.

Falta de información y falta de opciones

La falta de opciones, sobre todo a la hora de comer fuera de casa, y la falta de información, son los dos ejes que dificultan el proceso. “Falta muchísima información”, explica Laseca, “se confunde con una intolerancia, como la intolerancia a la lactosa, pero la celiaquía es una enfermedad autoinmune. A mí me ha costado mucho aceptar que es una enfermedad”.

Además, no todos los establecimientos están preparados para ofrecer comida apta para celíacos. “La mayor dificultad que he encontrado es salir a comer fuera de casa”, cuenta Patricia, “se me hace muy incómodo porque hay pocos sitios que sean aptos para celíacos y es difícil que no haya contaminación cruzada en tu comida, así que opto por si siempre a los mismos sitios o quedarme en mi casa”.

Y en ocasiones los precios no ayudan. “Ser celíaco es una enfermedad, no un capricho”, recuerda la zaragozana, que destaca los precios “desorbitados” de algunas opciones sin gluten. A lo que se suma la cantidad de alimentos que descubres que llevan gluten y no lo sabías. “Con lo que más impresionada me quedé fue con las chuches y con algunos embutidos”, dice Patricia.

El colmo de una celíaca: “Trabajar en una pastelería”

Y si para cualquier persona puede ser difícil prescindir de determinados alimentos en su dieta, imagina si convives con ellos a diario. A veces ‘huir’ del gluten no es una opción y fue lo que le ocurrió a Patricia: “Siempre digo que mi colmo es ser celíaca y trabajar en una pastelería”.

“No sabes lo complicado que es todos los días pasarte horas y horas realizando pasteles, croissants, napolitanas y tener ese olor metido en la nariz… La voluntad que tengo que hacer es brutal porque es como un castigo”, asegura la zaragozana, que trabaja en el establecimiento de Panaria, ubicado en la calle María Montessori.

Recomendaciones sin gluten en Zaragoza

Por suerte, la oferta de lugares aptos para celíacos ha ido en aumento en Zaragoza. “He notado mucha diferencia sobre todo en los supermercados. Cada vez hay más opciones sin gluten y más establecimientos también”, aunque aún “hace falta mejorar” en este aspecto, hay algunos lugares ‘gluten free’ que conquistan a los celíacos de Zaragoza.

Mi lugar favorito sin gluten de Zaragoza es El Truco. Para un celíaco es una experiencia increíble poder entrar a un sitio de tapas y pinchos y que te digan: puedes comer de todo”, dice Patricia, que también recomienda otros establecimientos como la pastelería La Guinda del Pastel, que cuentan con opciones sin gluten, sin lactosa y veganas.

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