Así es cómo tienes que cocinar la tortilla en verano para evitar la salmonela
La semana pasada, una alerta sanitaria se activó tras un brote de salmonela en una conocida cadena de hamburgueserías en Madrid, que resultó en la hospitalización de tres personas. El origen del brote se atribuyó a una salsa elaborada con yema de huevo trufado. Este incidente destaca la importancia de tener especial cuidado con ciertos alimentos durante el verano, especialmente aquellos que contienen huevos.
Este miércoles, la directora de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, Elena Andradas, difundió un video subrayando la importancia de "extremar las precauciones en la preparación y conservación de los alimentos", particularmente en esta temporada de calor.
"Para minimizar el riesgo de infecciones alimentarias, es crucial mantener una correcta higiene de las manos, de las superficies donde cocinamos y de los utensilios utilizados. También es fundamental separar los alimentos crudos de los cocinados y asegurarse de que se cocinen a la temperatura adecuada", explicó Andradas.
RECOMENDACIONES PARA EL MANEJO SEGURO DE LOS ALIMENTOS
Andradas también hizo énfasis en las medidas a seguir si no se consume la comida de inmediato después de cocinar: "Siempre hay que guardarlos en el refrigerador". En el mismo video, informó que en Madrid se han detectado 60 brotes de origen alimentario, que han resultado en 680 casos de enfermedad, de los cuales 14 personas requirieron hospitalización. "La salmonela sigue siendo la principal causa de intoxicaciones alimentarias", señaló.
Para evitar estos problemas, los especialistas en seguridad alimentaria recomiendan, por ejemplo, preparar la tortilla poco antes de su consumo y asegurarse de que quede bien cuajada en el centro. La cocción debe alcanzar 70 grados durante al menos dos segundos para matar cualquier bacteria presente. En cuanto a la elaboración de salsas como la mayonesa, se aconseja utilizar productos industriales o con huevo pasteurizado.
CUIDADOS ADICIONALES PARA LOS MÁS VULNERABLES
Las precauciones deben intensificarse cuando se trata de poblaciones más vulnerables, como personas mayores, niños y mujeres embarazadas. Una recomendación clave es que una vez que se corta la fruta, no debe dejarse a temperatura ambiente por más de dos horas si va a ser consumida por estos grupos, debido a su mayor susceptibilidad a las infecciones, concluyó Andradas.