El doctor Felices avisa: "Reconocer los síntomas de un ictus es clave para salvar una vida"
El doctor Felices advierte que reconocer a tiempo los síntomas de un ictus y llamar a emergencias puede marcar la diferencia entre salvar una vida o sufrir secuelas graves.
El doctor Felices, conocido por su labor divulgativa en redes sociales, ha compartido recientemente un vídeo que actúa como alerta urgente: identificar los síntomas de un ictus rápidamente puede marcar la diferencia entre la vida o la muerte. Su mensaje, claro y directo, explica cómo reconocer señales visibles como la asimetría facial, la incapacidad de alzar un brazo o las dificultades para hablar, y subraya que ante cualquiera de estos síntomas hay que llamar de inmediato a los servicios de emergencia.
En el vídeo, el médico recomienda usar el método FAST —acrónimo en inglés de Face, Arms, Speech, Time— como guía práctica para evaluar posibles ictus: pedir a la persona que sonría para detectar si un lado de la cara se hunde, que levante ambos brazos para ver si uno flaquea, que repita una frase simple para comprobar el habla, y que se actúe sin demora. Felices recuerda también que no es necesario que todos los síntomas estén presentes; con solo uno basta para pedir ayuda urgente.
Un problema de salud pública
El ictus representa un problema de gran magnitud en España. Cada año se registran cerca de 90.000 nuevos casos en el país, de los cuales más de 23.000 resultan fatales. Además, alrededor del 30 % de quienes sobreviven quedan con alguna dependencia funcional, y en muchos casos con secuelas duraderas que afectan la vida cotidiana.
Es importante destacar que el 90 % de los casos de ictus podrían evitarse con una combinación de estilo de vida saludable, diagnóstico temprano de factores de riesgo como hipertensión, colesterol alto o diabetes, reducción del tabaquismo, ejercicio regular y dieta equilibrada.
Qué hacer si se sospecha un ictus
El doctor Felices insiste en que, ante la presencia de un solo síntoma del acrónimo FAST, lo correcto es llamar inmediatamente a emergencias. Al comunicarse, conviene informar desde cuándo se observan los síntomas (hora de inicio). Mientras llega la atención médica, se recomienda colocar a la persona en una posición recostada —nunca tumbada completamente—, y evitar ofrecer alimentos o bebidas para prevenir atragantamientos.
También advierte que no todos los hospitales están preparados para tratar el ictus con todos los recursos: centros sin unidad de ictus o sin disponibilidad de tratamientos especiales pueden retrasar la atención crítica. En esos casos, dejar que los servicios de emergencia determinen el destino hospitalario es clave para optimizar las probabilidades de recuperación.
Cada minuto cuenta
“Tiempo es cerebro” no es solo una frase hecha. Cada minuto de retraso en el tratamiento significa destrucción de neuronas. En España, los avances en la implantación del Código Ictus, la apertura de Unidades de Ictus y mejoras en los tratamientos como la trombólisis y la trombectomía mecánica han elevado las tasas de supervivencia y de recuperación, pero aún persisten problemas: muchas personas no conocen los síntomas y el porcentaje que llama temprano a emergencias sigue siendo insuficiente.
El mensaje del doctor Felices no es alarmista sino preventivo. Enseñar al mayor número posible de personas a reconocer un ictus, actuar ante el más mínimo signo, llamar de inmediato y asegurarse de que llegue atención especializada son pasos que cualquiera puede dar para salvar vidas. En un país donde el ictus no entiende de edad, este conocimiento puede significar menos secuelas, menos dependencia y, sobre todo, más vidas salvadas.
