El uso de las tablets y móviles dispara las pataletas en los niños menores de cinco años
El uso de tabletas por parte de los niños podría estar relacionado con un aumento de las pataletas. Algunas investigaciones sugieren que el uso frecuente de estos dispositivos entre los 3 y 5 años de edad podría disminuir la capacidad de los pequeños para manejar sus emociones de manera efectiva durante las actividades cotidianas, perjudicando su capacidad de regular sus emociones.
Los estudios indican que hay una correlación significativa entre el uso de tabletas y la aparición de comportamientos de ira en los niños a lo largo del tiempo. En particular, los investigadores observaron que el uso de tabletas a los 3 años estaba vinculado con una mayor propensión a la ira y frustración un año después, a los 4 años.
Además los estudios destacan que el uso de pantallas es una actividad solitaria para los niños, lo que limita las oportunidades de aprender y practicar estrategias de regulación emocional, las cuales suelen desarrollarse a través de la observación y la crianza centrada en las emociones. Además, investigaciones anteriores han señalado que el uso de medios electrónicos por parte de los niños puede reducir la comunicación entre padres e hijos, un factor crucial para el desarrollo emocional saludable.
USO DE PANTALLAS COMO CONTROL EMOCIONAL
Los investigadores también destacaron que los niños que muestran mayor ira pueden recurrir a las pantallas como una estrategia digital para moderar sus arrebatos. De hecho, el uso de dispositivos electrónicos para calmar o regular el comportamiento de los niños ya ha sido observado en niños pequeños y preescolares, lo que podría contribuir a un ciclo de dependencia tecnológica para la gestión emocional.
Los expertos sugieren que las investigaciones deberían enfocarse en la calidad del contenido al que los niños están expuestos en las tabletas y la naturaleza de sus interacciones con las pantallas. Diferenciar entre un uso activo (como la lectura de libros electrónicos) y un uso pasivo (como la visualización de videos en plataformas de streaming) podría proporcionar una visión más detallada sobre cómo estos dispositivos influyen en el desarrollo emocional de los niños. Además, algunas aplicaciones y programas podrían ofrecer apoyo en el desarrollo de habilidades para la regulación emocional, lo que resalta la necesidad de una evaluación más profunda del contenido digital al que están expuestos los más pequeños.