Este es el principal causante de cáncer entre los no fumadores: se esconde en casa
El cáncer de pulmón es, desde hace años, uno de los tipos más mortales y frecuentes de esta enfermedad. Su relación directa con el consumo de tabaco es bien conocida, pero menos visible resulta su incidencia en personas que nunca han fumado. En estos casos, existe un factor silencioso y difícil de detectar que se ha convertido en el principal causante: el gas radón.
Según los datos recogidos por el Instituto de Salud Carlos III y diversos estudios médicos, el radón es la primera causa de cáncer de pulmón entre los no fumadores en España. Este gas radiactivo se genera de forma natural por la descomposición del uranio presente en el subsuelo y en ciertos tipos de rocas. Al liberarse, puede filtrarse fácilmente al interior de viviendas, especialmente en plantas bajas o sótanos, donde tiende a acumularse si no hay una ventilación adecuada.
UN ENEMIGO INVIISBLE DENTRO DEL HOGAR
Una de las principales amenazas del radón es su naturaleza completamente indetectable a simple vista: no tiene color, ni olor, ni sabor. Y, sin embargo, su efecto a largo plazo en el organismo puede ser letal. Diversos organismos sanitarios, como la OMS y la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU., han advertido de su poder cancerígeno, incluso en concentraciones bajas y prolongadas en el tiempo.
El riesgo es especialmente elevado en zonas con suelos graníticos, como Galicia, parte de Castilla y León, Madrid o Extremadura, aunque puede aparecer en cualquier punto del territorio. España cuenta desde 2020 con un mapa oficial de radón que clasifica el riesgo por municipios, si bien aún es un aspecto poco conocido para la mayoría de la población.
¿QUÉ SE PUEDE HACER PARA PREVENIRLO?
La prevención pasa principalmente por la ventilación frecuente del hogar. Abrir ventanas y permitir la renovación del aire interior ayuda a reducir la concentración de radón acumulado. Además, en construcciones nuevas se han empezado a incorporar sistemas específicos de protección antirradón, como barreras en los cimientos o sistemas de extracción de aire del subsuelo.
En viviendas antiguas o situadas en zonas de riesgo, instalar medidores de radón y aplicar correcciones técnicas puede marcar la diferencia. Estos medidores pueden adquirirse a través de servicios especializados y permiten comprobar si el nivel de exposición es elevado. Si se detectan niveles peligrosos, existen soluciones constructivas, como sellado de grietas o instalación de sistemas de despresurización del suelo.
UN RIESGO POCO CONOCIDO, PERO EVITABLE
Aunque la exposición al radón es una amenaza real, la mayoría de los casos son prevenibles si se toman las medidas adecuadas. Instituciones como el Ministerio de Sanidad y la Sociedad Española de Neumología recomiendan a la población estar informada, especialmente en las zonas con mayor riesgo geológico.

