¿Por qué casi todo el mundo estornuda en primavera?
La llegada de la primavera no solo trae temperaturas agradables y días más largos. También es la época del año en la que muchas personas comienzan a estornudar sin parar, a sentir picor en los ojos o a congestionar su nariz.
LA POLINIZACIÓN SE ADELANTA Y LOS NIVELES DE POLEN SE DISPARAN
Este año, la primavera ha venido acompañada de condiciones ambientales muy particulares. Las intensas lluvias de los últimos meses, unidas al aumento de temperaturas y a los altos niveles de contaminación, han provocado que la polinización se adelante entre una y dos semanas respecto a temporadas anteriores. El resultado son concentraciones de polen especialmente altas, sobre todo de olivo y gramíneas.
Según los últimos registros de la Red Española de Aerobiología, hasta 20 provincias se encuentran actualmente en riesgo extremo por niveles de polen, lo que explica por qué muchas personas están sufriendo síntomas alérgicos incluso antes de lo habitual.
CUANDO EL VIRUS Y LA ALERGIA VAN DE LA MANO: VIRULERGIA
A la alta concentración de polen se le suma otro actor inesperado: el repunte de virus respiratorios. En plena temporada primaveral, virus como el sincitial (causante de bronquiolitis), el rinovirus (resfriado común), la gripe A y B, el SARS-CoV-2 o el adenovirus siguen circulando con fuerza. Esta coincidencia ha dado lugar a un fenómeno conocido como virulergia, es decir, la combinación de infección vírica con reacción alérgica.
El problema de esta doble afección es que sus síntomas se potencian mutuamente, generando malestar prolongado, congestión intensa, estornudos continuos, fiebre, picor y una fatiga notable. Los más afectados suelen ser niños pequeños, personas mayores y pacientes con el sistema inmunológico debilitado.
Distinguir si se trata de una alergia, un virus o ambos no siempre es sencillo. Los expertos indican que el resfriado suele durar entre siete y diez días, con fiebre, dolor de garganta y mucosidad espesa. En cambio, la alergia se prolonga durante semanas, con picor, lagrimeo, estornudos y mocos claros. Además, no suele producir fiebre. La duración y la naturaleza de los síntomas son las principales pistas.
CÓMO PROTEGERSE Y TRATAR LOS SÍNTOMAS EN ESTA ÉPOCA DEL AÑO
Frente a este escenario de virulergia, los especialistas recomiendan acudir a un alergólogo para confirmar el diagnóstico mediante pruebas específicas. Un tratamiento adecuado puede incluir antihistamínicos, corticoides nasales, inhaladores o incluso inmunoterapia personalizada, según el caso y el grado de afectación.
También es útil hacerse test rápidos en farmacias para detectar si hay infección por gripe o Covid, algo que puede aclarar si se está ante una coinfección o solo una reacción alérgica.
Para prevenir o aliviar los síntomas, las recomendaciones básicas incluyen:
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En caso de alergia: evitar actividades al aire libre por la mañana y al atardecer, usar gafas de sol y mascarilla, ducharse al volver a casa, mantener ventanas cerradas durante horas críticas y usar purificadores de aire con filtro HEPA.
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En caso de resfriado: lavarse las manos con frecuencia, usar mascarilla en espacios cerrados o si se está cerca de personas vulnerables, hidratarse bien y descansar lo necesario.
La primavera se ha convertido en un reto para la salud respiratoria, y estar informado es clave para actuar con rapidez. Tanto las alergias como los virus requieren atención específica, y cuando se presentan juntos, como en el caso de la virulergia, el impacto puede ser mayor de lo esperado.

