Los últimos crímenes macabros en Zaragoza: la Guardia Civil ata cabos y no descarta ajustes de cuentas

Detrás de varios de estos hechos podría esconderse uno o varios ajustes de cuentas.
Un vehículo calcinado / HOY ARAGÓN
Un vehículo calcinado / HOY ARAGÓN

La provincia de Zaragoza vive desde hace meses una inquietante sucesión de sucesos violentos que la Guardia Civil analiza con lupa. No existe, por ahora, una versión oficial que los vincule entre sí, pero los investigadores trabajan con una hipótesis que gana peso con el paso de las semanas: detrás de varios de estos hechos podría esconderse uno o varios ajustes de cuentas.

El caso más reciente es el de Beni, un vecino de Épila muy conocido en la comarca, cuyo cadáver apareció totalmente calcinado en el interior de su vehículo en un paraje de Plasencia de Jalón. El hallazgo, por su violencia y por las incógnitas que lo rodean, conmocionó a la zona. Según fuentes consultadas de la Guardia Civil por HOY ARAGÓN, los agentes manejan un amplio abanico de posibilidades, entre ellas la de una represalia relacionada con el entorno personal o económico de la víctima.

Un vehículo calcinado y pocas evidencias

La investigación se centra ahora en reconstruir las últimas horas de vida de este hombre, determinar con exactitud el lugar en el que fue atacado y si el incendio del coche buscaba borrar huellas. La autopsia y los análisis del vehículo resultan clave para despejar esas dudas.

Los dos cadáveres en el PTR: ¿tienen relación?

Este episodio se suma a otros sucesos recientes que han encendido las alarmas. Durante el pasado verano, en el vertedero del PTR Parque Tecnológico del Reciclado, a las afueras de Zaragoza, aparecieron al menos dos cuerpos en circunstancias igualmente estremecedoras. La recuperación de los restos y su identificación exigieron un trabajo minucioso, tanto de los equipos forenses como de los especialistas en Policía Judicial.

Estos dos cadáveres se encontraron en un centro de reciclaje, desatando investigaciones por supuestos homicidios y un misterio sobre el origen de los cuerpos y la posible conexión con crimen organizado o tráfico de personas.

En estos casos tampoco se ha cerrado ninguna línea de investigación. Sin embargo, las fuentes consultadas admiten que la posibilidad de que respondan a ajustes de cuentas “no está ni mucho menos descartada”, dada la forma en la que se produjeron los hechos y el escenario en el que fueron localizados los cadáveres.

La Guardia Civil mantiene un profundo hermetismo para no comprometer las pesquisas. Los agentes siguen tomando declaraciones, revisando imágenes de cámaras de seguridad, rastreando comunicaciones y cruzando información sobre los entornos de las víctimas. La Benemérita trabaja contrarreloj para arrojar luz sobre estos casos.

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