Así vivió una zaragozana rodeada de okupas durante nueve años: "Han dejado un edificio en ruinas"
A María, utilizaremos un nombre ficticio por respeto a su verdadera identidad, la noticia le llegó esta misma semana. "Después de más de nueve años conviviendo con todo tipo de cosas ha sido una liberación", explica a HOY ARAGÓN.
El número 48 de la calle Ramón Pignatelli, en San Pablo, era uno más de esos edificios enquistados, con un propietario inoperante, que llevaba años sin dar respuesta a las peticiones de María, la única propietaria legal del bloque.
Rodeada de okupas, la mayoría miembros de un mismo clan o familia natural de Rumanía, su día a día resultaba incómodo, no solo por cómo se comportaban sus 'vecinos', que desconocían el significado de las palabras convivencia o respeto, sino por el riesgo físico que suponía. "No cuidaban los espacios comunes; hay basura tirada y grietas... El edificio ha sufrido la ocupación igual que yo", explica María.
El paso dado por el propietario, en colaboración con la empresa del zaragozano José Ramos, 'OkupAcción', ha servido para acabar con una situación que ya iba camino de los diez años, "sin que nadie hiciese nada por evitarlo", insistía María.
Pero no está todo hecho; ahora toca que el dueño del inmueble arregle las infraestructuras que han quedado muy dañadas con estos diez años de ocupación incívica. "Es un paso grande, pero ahora falta comprobar que el edificio no se va a caer debido a su deterioro", cuenta esta vecina del barrio de San Pablo.
Desde asociaciones vecinales como 'Vive el Gancho', coordinada por el también vecino de la calle Pignatelli, Óscar Villanueva, aplauden el hecho de que poco a poco en inmuebles como el de María se vaya recobrando una cierta normalidad.
"Aunque todavía no se han podido liberar todos los pisos, ya se notan los avances. Existe una orden de desocupación que en breve permitirá recuperar por completo el edificio", dicen desde esta asociación vecinal de 'El Gancho'.
Según estas asociaciones, actualmente en San Pablo hay una quincena de bloques okupados en siete calles diferentes del barrio, y una treintena de bloques de viviendas en ruina. "Si el propietario no se mueve, que por lo menos venga algún técnico municipal, como ya se ha hecho en otros edificios desalojados, para comprobar el estado del inmueble", replica María.
Deficiencias en más del 80% de los edificios de la calle
El Ayuntamiento parece haber movido ficha y a finales de agosto ya había completado el 25% del Plan Especial de Inspección de Edificios en Zamoray, Pignatelli y el Casco Histórico, con la visita de 68 de los 277 edificios que se deben inspeccionar.
Lo que preocupa en estas revisiones es algo que ya nos comentaba María sobre su vivienda. Bloques okupados durante años que se han degradado y cuyos dueños no han hecho nada por evitarlo. De hecho, el 86,7% de los edificios que se han visitado hasta ahora presentaban alguna deficiencia, de carácter más o menos serio, y en cuatro de estas revisiones los daños eran de carácter muy grave.
Hay inmuebles que, literalmente, se vienen abajo. De ahí que el consistorio zaragozano haya ejecutado la inyección de hormigón en el subsuelo de dichos inmuebles, ambos en la calle Ramón Pignatelli 72 y 74, así como el posterior apuntalamiento para garantizar la estabilidad y seguridad. Ahora queda que entren los equipos de demolición. Mientras tanto, María espera a que el propietario tome cartas en el asunto una vez que el primer paso, casi diez años después, ya se ha dado.

