Cerco a los okupas de San Pablo: el último desalojo de Pignatelli concentra el problema en la calle Zamoray

Las asociaciones de vecinos apuntan ahora a los edificios en San Pablo 74 y Cerezo 42 como otros focos problemáticos y en estado crítico
Imagen del último desalojo y cierre del edificio ocupado en Pignatelli 76/ H.A.
Imagen del último desalojo y cierre del edificio ocupado en Pignatelli 76/ H.A.

Apenas unos días antes de la orden de desalojo municipal el pasado viernes en el número 76 de la calle Pignatelli, la asociación vecinal 'Calles Dignas' publicaba en sus redes sociales imágenes de la fachada y el interior de este bloque de viviendas.

"Sin palabras..." , añadían a el material gráfico que evidenciaba una situación muy complicada para los inquilinos de este edificio, de propiedad municipal, y en un claro estado de deterioro desde hace meses, según las asociaciones vecinales.

Imagen de las escaleras del interior del edificio en la calle Pignatelli desalojado el pasado viernes/ H.A.
Imagen de las escaleras del interior del edificio en la calle Pignatelli desalojado el pasado viernes/ H.A.

El movimiento desde la Concejalía de Urbanismo no se hizo esperar, algo que criticaron responsables de grupos vecinales como 'Vive el Gancho' o la 'Plataforma de Afectados El Gancho-Pignatelli'. "Hasta que no se evidencia el problema y la situación se pone al límite no se actúa", denunciaba Javier Magen, portavoz de 'El Gancho-Pignatelli'.

Dieciséis pisos de este bloque de viviendas estaban ocupados ilegalmente y en ellos vivían tres familias con menores de edad a su cargo. "Parece increíble que, viendo las imágenes, hayan podido vivir niños ahí dentro. Es un foco de insalubridad", añadía Óscar Villanueva, de 'Vive el Gancho'.

A pesar de los esfuerzos de servicios sociales por reubicar a estas personas de una manera digna, los vecinos consideran que el foco del problema podría trasladarse a otro punto del barrio. A otro de los solares, dicen, en situación similar y también ocupado, donde además se trafica con drogas ilegales y es foco de otras actividades delictivas. 

"Creemos que muchos que no han aceptado esta reubicación podrían haber entrado en los bloques 2 y 6 de la calle Zamoray, que son ahora mismo la zona cero del problema, aunque no el único, porque a pesar de estas actuaciones sigue habiendo más bloques en similares circunstancias", explica Magen.

"Fincas el Pilar, propietaria del edificio de Zamoray debería ser expropiada y cerrar este edificio que está en una situación similar a Pignatelli 76", relata Magen. Esperan, por otra parte, que el Ayuntamiento de Zaragoza actúe también en el número seis de la calle Agustina de Aragón 6 que, dicen, también está ocupado de manera ilegal y es de propiedad municipal.  

Cuatro edificios colapsados y otros cuatro incendiados

Estas asociaciones ya denunciaron hace quince días la precaria situación que se vive en lagunas calles del céntrico e histórico barrio zaragozano de San Pablo. Acusaban entonces a Urbanismo de "poco interés y desidia por la zona", a pesar del plan municipal de rehabilitación del barrio que ya anunciara el consistorio zaragozano.

Ahora podrían estar acelerando el proceso y el foco podría volver a ponerse en la calle Cerezo, donde se actuó recientemente en otro edificio en situación ruinosa. En este caso, los vecinos han conseguido un aplazamiento del derribo del mismo para intentar recuperarlo.

Ante esta situación y el inminente cierre del centro musical Las Armas, los representantes de las entidades vecinales y sociales proponen planes de acción inmediata "para atraer al comercio y a nuevos vecinos y familias que quieran instalarse aquí".

"Creemos que podría ayudar el crear una calle del arte y la música desde el Teatro del Mercado que podría incluir el espacio cultural Las Armas y además ahí se ubica el Conservatorio de Música y Danza del ayuntamiento", dice Magen.

Este vecino de San Pablo insiste en que  el traslado del Conservatorio Profesional de Música sería el revulsivo necesario. Ahora todos los esfuerzos vecinales se centran en continuar en la estela de la recuperación o cierre de edificios que se han convertido en un mal endémico, no solo para los vecinos del entorno, sino también para los ocupas que podrían ser víctimas de algún derrumbe ya que hay edificios que siguen en situación de degradación total. 

Comentarios