Los asesinatos de José Andrés y Mercedes: la huella del crimen que marcó la Cincomarzada
Isabelinos y Carlistas derramaban su sangre un cinco de marzo de 1838. Los partidarios de Carlos María Isidro de Borbón, partidario del absolutismo, cercaban en Zaragoza a los afines a la reina regente María Cristina de Borbón, conocida como Isabel II.
Dos mil soldados carlistas entraban por la Puerta del Carmen a Zaragoza para tomar la ciudad y eran repelidos por los zaragozanos con cuchillos, utensilios de cocina, muebles, todo lo que tenían a mano. Esta defensa de Zaragoza la convirtió en la ciudad de la 'siempre heroica', título que se refleja en su escudo.
Aquella gesta durante la Primera Guerra Carlista se convirtió en fiesta. De aquella lucha, con víctimas mortales, muchos resultaron muertos y heridos. Nadie desde entonces había perdido la vida ese día del calendario por motivos violentos y criminales, hasta el año 1990, hace 36 años.
José Andrés Cocián Guerrero, un repartidor de cerveza, fue asesinado en el parque Tío Jorge de la capital aragonesa aquel cinco de marzo de 1990. La mortal agresión se produjo cuando estaba terminando la fiesta.
Este empleado de una empresa filial de La Zaragozana, se disponía a recoger las botellas en su camión, cuando una persona se acercó por la espalda e intentó robarle una de las cajas. Cuando fue a echarle encara lo que hacía, el autor le apuñaló en el abdomen con un cuchillo de grandes dimensiones.
Apuñalado de noche y sin testigos
Un crimen en plena Cincomarzada que quedó sin resolver. Entre otras cosas porque no hubo testigos ni pruebas, ni arma que el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional pudiese localizar. José Andrés murió desangrado, de noche y sin tener posibilidad de defenderse.
Los investigadores llegaron a detener a un sospechoso, un conocido delincuente de La Rioja con múltiples antecedentes policiales por robos violentos. Pero por fata de pruebas contra él, acabó quedando en libertad. A día de hoy, y a pesar de que los delitos prescriben a los veinte años de haberse producido, una declaración o pista nueva podría hacer que un juez reabriese el caso.
La joven Mercedes y el militar estadounidense de la base
Dos años después de la puñalada que acababa con la vida de José Andrés, la desgracia iba a llegar, de nuevo, durante una Cincomarzada.
En realidad era la víspera del cinco de marzo cuando el cuerpo de Mercedes Lázaro San Miguel, de 25 años, apareció en una plaza de garaje del número 9 de la calle Fueros de Aragón. Murió asfixiada, y su cuerpo presentaba moratones en el cuello, además de tener las medias rasgadas. Cuarenta y dos días después aparecería otro cadáver, en de Eva, en la avenida Gómez Laguna.
La autoría no pudo saberse hasta 2018, cuando el Grupo de Homicidios de la Jefatura Superior de Policía de Aragón certificó que había sido Malcom Harvey. Un marine destinado en la Base Americana en Zaragoza que fue enviado a su país por su padre, también militar, huyendo los investigadores y la de la justicia española. Acabó como sheriff en Georgia y un cáncer evitó que se pudiera hacer Justicia.
