El conflictivo delincuente que todos quieren ver en prisión y al que no pudieron culpar de asesinato

Un jurado popular le absolvió, en 2017 del asesinato de Eduardo Montori, un vecino de Ejea de los Caballeros cuyo cuerpo se encontró cosido a puñaladas
Imagen del Pablo C.L cuando fue juzgado por el crimen de Montori /Aragón Tv
Imagen del Pablo C.L cuando fue juzgado por el crimen de Montori /Aragón Tv

A sus 52 años, Miguel C.L. no deja de causar problemas a la justicia y a todo el que le rodea, incluso si son de su propia familia. Ahora el que quiera verlo debe ir a la prisión de Zuera previo consentimiento de él mismo, ya que ingresó en el Centro Penitenciario el pasado mes de mayo de 2024.

El Ministerio Fiscal acaba de pedir para él doce años y medio de cárcel por agredir a su propio padre e intentar clavar un cuchillo a los guardias civiles que acudieron en su auxilio. No era la primera vez que los agentes acudían a la calle Prolongación del Paseo del Muro, en Ejea de los Caballeros. Aquella madrugada del 5 de mayo atacó a su padre, de 75 años de edad, amenazándole de muerte.

Comenzó pegándole en el pasillo de la vivienda, agarrándole bruscamente del cuello, empujándolo contra la pared y propinándole bofetadas y puñetazos en la cabeza y en la cara hasta que acabó en el suelo, donde siguió recibiendo golpes. Mientras le pegaba le decía "te voy a matar, ten cuidado que te voy a matar".

Cuando dejó de golpearle, Juan Pablo C.C., la víctima,  se incorporó del suelo como pudo y se dirigió a su habitación donde se sentó en la cama y temiendo por su vida, llamó a la Policía Local de Ejea de los Caballeros, cuyo número de teléfono guardaba en una agenda, según explicó después,  por si pasaba algo grave en casa con su hijo que acababa de salir de prisión.

En el momento en el que la víctima llamó,  agentes de la Policía Local de Ejea de los Caballeros y efectivos de la Guardia Civil de Cuartel de Ejea de los Caballeros sabedores del peligroso historial delictivo del acusado, prepararon un dispositivo especial para atraparle sin que hubiese heridos.

Cuando llegaron, el acusado empezó a gritarles "por mis cojones que a mi casa no entráis; no me toquéis los cojones ni mierdas", repetía al ver a los agentes aproximarse y comenzando a arrojar objetos por el balcón. La víctima, y padre del acusado, consiguió lanzar las llaves de la vivienda por una ventana, facilitando la entrada al portal de los efectivos policiales.

Una vez arriba, los agentes solicitaron al acusado que les permitiera la entrada para aclarar la situación y comprobar el estado de su padre, quien logró abrir la puerta de entrada de la vivienda para que entrara. Instantes después su hijo le propinó un fortísimo empujón por la espalda, arrojándolo al rellano de la escalera y cerró rápidamente la puerta de entrada del domicilio.

"Al primero que venga lo voy a matar"

C.L. se asomó entonces por la puerta y dirigiéndose a los policías les dijo: "al primero que entre lo voy a matar;* soy capaz de cargarme a cualquiera". Una aptitud que hizo necesaria la intervención de Agentes de Seguridad Ciudadana de la Comandancia de Zaragoza , USECIC. Ya habían pasado dos horas desde la llamada de la víctima y el acusado seguía amenazando a todos los que veía.

"No entréis que os voy a cortar aquí donde os vais a desangrar", repetía una y otra vez ante la presencia del equipo de especialistas de la Guardia Civil. Éstos abrir la puerta del domicilio con los medios oficiales, previa autorización de dueño y padre del acusado y fueron recibidos por éste con un cuchillo de 20 centímetros de hoja que esgrimió en el pasillo de la vivienda.

Se le intentó reducir con aerosol y retrocedió, metiéndose en una habitación, desde donde lanzó toda clase de objetos contundentes y enseres como lámparas, objetos de decoración, jarrones, calefactores, espejos o un travesaño suelto de la puerta de entrada.

Se hizo finalmente con dos cuchillos con los que siguió amenazando a los guardias que intentaban acceder a él y finalmente fue reducido con una pistola “táser”, dado el grado de agresividad que tenía.  A raíz de estos hechos, fue acordada la prisión provisional comunicada y sin fianza del acusado. Un hombre, defendido por los letrados Carmen Sánchez y Luis Ángel Marcen, para el que ahora miden 12 años de cárcel y que se ha convertido en uno de los delincuentes más reincidentes y peligrosos de Aragón.

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