Denuncia a su madre por entrar en su casa sin su consentimiento: "No me voy a ningún lado"

La víctima explicó a los policías que su madre le perseguía por la calle y le llamaba al telefonillo de casa insultándola en plena madrugada.

El pasado 11 de julio la sala CIMACC 091 de la Policía Nacional recibía una llamada. La persona que llamaba, una mujer, explicaba a los agentes que le atendían al teléfono que "su madre ha entrado en su casa sin su consentimiento y no se quiere ir".

Al piso, en la calle África, acude una patrulla y se encuentra a una mujer sentada en una silla en el salón, diciendo justo al ver a los policías que ha aprovechado que su hija ha abierto la puerta para sacar la basura al rellano, momento en el que ha empujado la puerta y ha entrado, a pesar de que su hija no quería y que ha llegado incluso a forcejear con la pareja de su hija.

La mujer, a la que los agentes explicaron que su propia hija acababa de llamarles para denunciar que había cometido un allanamiento de morada, repetía la siguiente frase; "Me voy a quedar aquí sentada y no me voy a ningún lado".

Llegado ese momento, los policías se entrevistaban de forma separa con la hija, de 51 años de edad, y la madre. Es la hija la que les dice que ha ido a sacar la basura, y se ha encontrado con su madre la cual le ha pegado un empujón y ha entrado en el domicilio, a pesar de insistirle en que no podía entrar, y que se fuera del lugar.

La pareja de la denunciante, que estaba en el piso en ese momento, prestó también declaración y dijo que su suegra empujaba a su mujer, y tuvo que interponerse entre ambas, ya que temía que su pareja fuera agredida por su madre.

Tras escuchar que hija y madre tuvieron dicho forcejeo, los policías ven que la madre tenía una herida superficial, pero no sabían si había sido fruto de dicho forcejeo o se la había hecho con anterioridad a estos hechos.

"Mi madre me persigue por la calle y me grita"

La denunciante insistió a los agentes que desde hace tiempo tiene problemas con su madre y que no tienen relación. Además añadió que desde hace tres meses la situación se ha agravado y su madre, cada vez que le ve por la calle, le persigue y le grita, teniendo que refugiarse en cualquier lugar ya que teme que le pueda hacer algo.

"Suele venir a mi casa a altas horas de la madrugada llamando insistentemente al timbre, y me deja en el buzón cartas en las que me insulta llamándome entre muchas otras cosas inepta y gilipollas”, narraba la hija denunciante a la Policía Nacional.

Al comprobar los hechos, los agentes preguntaron si la madre de la presunta víctima sufría algún tipo de enfermedad mental o deterioro cognitivo, y la hija respondió que ninguno, que se encuentra en plenas facultades.

Cuando los agentes deciden, tras conocer los hechos, detener a la madre de la denunciante, ésta les insiste que no se va a marchar de allí y que a ella nadie le manda. Tras mediar con ella, finalmente acaba accediendo a acompañar a los policías mientras les dice que va a volver a casa de su hija todos los días que le apetezca.

"Ojalá la hubiera tirado a la basura el día en que nació"

Mientras los agentes acompañan a la detenida al coche policial, ésta insiste en repetir que no va a cejar en su empeño de ir a la casa de su hija. "Voy a volver las veces que me de la gana; esta me la va a pagar; ojala la hubiera tirado por la ventana el día en que nació", repetía.

Al llegar a Comisaría, otro policía le pregunta al tomarle declaración si se encuentra en buen estado de salud, y ésta certifica lo que ya explicó su hija y añadió que tenía fuerza suficiente para dar una patada a la puerta de casa de su hija, lo cual, insistía, iba a hacer una vez salga de comisaría.

Preguntada por una herida que lleva en el brazo, la detenida cuenta que puede que haya sido durante el forcejeo con la pareja de su hija, pero no ha sido de manera voluntaria ni intencionada. La detenida, representada por la abogada Ana Villanueva, se enfrenta a un delito de allanamiento. En el caso en el que no exista violencia ni intimidación, se castiga con una pena de prisión de 6 meses a 2 años. si existe, la pena de prisión es de 1 a 4 años y una multa de 6 a 12 meses.

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