Los mensajes que fueron la clave que llevó a la policía a descubrir un narcopiso en Zaragoza

En una de las conversaciones el presunto narcotraficante vio varias unidades de policía bajo su casa y pensó que le habían 'pillado'
Imagen de parte de la droga incautada en la operación en el narco piso de Zaragoza /Cedida a H.A.
Imagen de parte de la droga incautada en la operación en el narco piso de Zaragoza /Cedida a H.A.

El Grupo de Estupefacientes de la Brigada de Policía Judicial lo tenía claro y así se lo dijo al juez instructor. En la calle Alonso V, de Zaragoza sus inquilinos podrían estar dedicándose al tráfico de sustancias estupefacientes.

A uno de los investigados, S.S.J., le constaban múltiples antecedentes policiales y acababa de ser detenido con 30 gramos de speed en plena calle. Meses después los agentes le siguieron cuando quedó con otros dos hombres que iban en un vehículo y con los que realizó algún tipo de intercambio.

Era "habitual" ver vehículos en coche fila con las luces de emergencia a escasos metros del portal del investigado y con el motor en marcha. Después se veía a S.S salir de su casa mirando hacia ambos lados, adoptando una actitud vigilante, y al llegar a la ventanilla del conductor entrar con algún tipo de paquete o envoltorio.

La policía, para tenerlo todo mejor atado, quiso dar un paso más y pidió al juez instructor tener acceso a las comunicaciones establecidas entre el investigado, sus proveedores y sus clientes. De esta manera también podían identificar a todos los integrantes que pudieran ser parte de un grupo delictivo, averiguar el grado de participación en los hechos de cada uno y el lugar donde tenían la droga.

Al principio el juez denegó esta petición y pidió más seguimiento para esclarecer todavía más los hechos. Seis meses después del comienzo de los seguimientos y con agentes sobre el terreno vigilando el supuesto narco piso, descubrieron a un hombre de unos 30 años sentado en el portal del investigado en aptitud de espera.

De pronto, vieron salir a S.S. del bloque de pisos y sentarse junto al hombre; ambos se quedaron esperando hasta que un taxi les recogió y les dejó en la calle Fray Julián Garcés. Ambos se dirigieron a la terraza de un bar donde esperaban un hombre y una mujer.

En un momento dado la vigilancia dio sus frutos al ver como intercambiaban dinero por un envoltorio de plástico de color blanco. dos de los presentes en aquella mesa de bar vigilaban mientras esta supuesta transacción se producía.

Todos ellos, tras el intercambio, se separaron y se dirigieron en diferentes direcciones a sus supuestas viviendas. Fue en ese momento cuando los investigadores identificaron a las dos personas con las que se reunió el investigado.

"¿Has pillado?"

No acabó ahí la ruta de venta de este presunto narcotraficante. Los agentes le siguieron, esta vez a pie, por la calle Coso en dirección a la Plaza Magdalena. También, de manera simultánea, siguieron a otros dos hombres y éstos acabaron juntándose con el primero.

Fue cuando escucharon que uno de ellos decía "has pillado", cuando decidieron solicitar una patrulla que les identificase y registrase. A raíz del registro personal encontraron en un paquete de tabaco un envoltorio de plástico color blanco conteniendo lo que parecía ser un gramo de speed.

Los agentes les propusieron para sanción. Ya había una prueba más que les relacionaba con el tráfico de drogas y con otras personas con antecedentes contra la salud pública. Nuevas pruebas que llevaron a la autorización de la intervención del teléfono de S.S.

"¿Qué hacen los caninos haciendo el tonto por aquí?"

En una de las trascripciones policiales algunos mensajes del investigado, según ha podido saber HOY ARAGÓN, se lee el intercambio de mensajes entre el principal investigado y un desconocido. S.S. le dice a este último que no puede subir porque hay policía debajo de su casa. "Están debajo de casa los guías caninos haciendo el tonto y ya llevan días por aquí", le dice.

Su interlocutor le explica que va a dar una vuelta con el coche para ver el "percal" y acaba diciéndole que va a aparcar el coche y acercarse. Sin embargo, S.S., visiblemente asustado, le dice que no vaya, de hecho le comenta que hay más furgonetas policiales y que oye pasos en las escaleras. "Están subiendo", le insiste.

Finalmente le deja entrar porque ha confirmado que se trata de "una falsa alarma". Conversaciones como ésta hicieron que el juez permitiese un registro que acabó con S.S. detenido y varios investigados. Al final esta semana se sentaba en el banquillo de los acusados en la Audiencia Provincial de Zaragoza junto a sus abogados Carmen Sánchez y Luis Ángel Marcen acusado, de nuevo, de un delito contra la salud pública.

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