El relato de un testigo presencial del tiroteo en Delicias: "si no coloca el seguro habría habido más disparos"

Los hechos tuvieron lugar el pasado sábado por una disputa tras dejar más de una hora un coche aparcado delante de un garaje
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En la calle Hilarión Eslava todavía se comenta el suceso del pasado domingo que acabó con la detención de Félix, un vecino de toda la vida del barrio y al que muchos conocen desde que era colegial. "Algo más tuvo que pasar para que bajase con su escopeta", explica una persona que fue testigo presencial de los hecho. 

Este vecino salió de casa con una escopeta y se dirigió a dos hombres, también vecinos de la zona y de origen africano de manera violenta. Esta testigo reconoce que se dirigió a ellos con un tono despectivo profiriendo insultos de corte racista. "Estaba alterado y llevaba la escopeta con la mirilla apuntando al suelo", recuerda.

El momento de mayor tensión se produjo cuando uno de los hombres agarró el arma y empezó a forcejear con Félix. En ese momento apareció una persona, vecina de Félix, a quien conoce desde hace años, e intercedió para que la cosa no fuese a mayores. "Uno de los hombres tenía agarrada la escopeta por la boca de disparo y la intentaba levantar. El otro estaba girado yendo por detrás. Había mucha tensión", añade.

En un momento, se giró la escopeta y, según esta testigo, se produjo un disparo al aire. "Los dos forcejeaban y el disparo se produjo justo al lado de la cabeza de Félix que pudo girarse a tiempo y se salvó de milagro", añade este testigo presencial.

Asegura que después uno de los dos ocupantes de la furgoneta, el que forcejeaba con el vecino de la escopeta, intentó apretar de nuevo el gatillo pero ya estaba puesto el seguro. "No se si fue un acto reflejo o defensivo pero apretó el gatillo y, por suerte, este vecino había podido poner ya el seguro de tal manera que no hubo detonación", explica.

La persona, vecina de Félix, que se encontraba en medio de la disputa, pudo calmar al hombre pero ambos seguían agarrados al arma sin soltarla. Cuando llegó la primera patrulla de paisano de Policía Nacional, Félix soltó el arma. "¡Soltad el arma ahora mismo! ¡De quien es!", les espetaban los policías. "Es mía pero ahora yo no la tengo, la tiene él", respondió Félix.

"SALIÓ DEL COCHE Y LES DIJO QUE BUSCARAN ALGO"

Todo terminó sin incidentes y el propietario de la escopeta entregó su arma y fue detenido. "Podría bajar y gritarles o incluso darle un golpe a alguien, pero bajar con la escopeta...", replica este testigo que conoce bien al detenido.

Cree que podría haber algo más; alguna circunstancia previa que a todos se les escapa. "De hecho, bajó un momento del vehículo policial cuando ya estaba detenido con los agentes y les dijo que buscasen algo debajo de los coches", dice. 

Pero en ese momento había mucho tumulto, muchos teléfonos móviles grabando desde balcones y ventanas y muchos otros vecinos, incluso familiares de la presuntas víctimas, que habían bajado de sus casas con puesto llegando a defender a sus parientes ante la presencia policial que, en un momento dado, era muy numerosa.

"La cosa se quedó ahí y los policías se llevaron a Félix. Acto después todos nos fuimos a casa, pero se ha quedado un cierto aire irrespirable en el ambiente cada vez que recordamos lo sucedido", se sincera este testigo presencial. Cuentan que en el barrio se producen choques culturales casi a diario entre familias por situaciones del día a día. "No es una cuestión de razas ni credos, es un tema de educación y de respeto. Nos preocupa que algún día un asunto similar a lo que sucedió el pasado sábado acabe mal", cuenta este vecino de Hilarión Eslava.
 

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