Roban en la plaza de la Judería en Teruel y a plena luz del día: "¿Las llaves puestas? Impensable"

Una testigo apuntaba a dos sospechosos pero finalmente la policía localizó a los autores del hurto en el piso de menores de la calle Comadre
Calle Comadre en Teruel, lugar donde se produjo la intervención policial y recuperación del 'móvil' robado/H.A.
Calle Comadre en Teruel, lugar donde se produjo la intervención policial y recuperación del 'móvil' robado/H.A.

"No se trata del mero hecho del robo sino de cómo se produjo y dónde; ahora ya no puedes dejar nada en tu coche y menos abierto. Ahora es impensable", resumía un vecino de Teruel conocedor de los hechos. Un suceso que provocó mucho revuelo en la opinión pública de la capital turolense y donde las cámaras de videovigilancia de la plaza de la Judería tuvieron mucho que ver.

Según ha podido saber HOY ARAGÓN, la víctima, vinculada al negocio de la hostelería, se encontraba en plena mañana realizando labores de carga y descarga de productos en uno de los locales ubicado en la Plaza de la Judería. Mientras entraba en el local dejando su vehículo aparcado en una zona habilitada, según testigos presenciales, dos hombres, aparentemente menores, se apropiaron al descuido de dicho teléfono dándose a la fuga.

El objeto robado, al parecer, un smartphone de alta gama, se encontraba en el interior del vehículo de la víctima. Varios vecinos vieron como estos dos jóvenes se aprovechaban de las maniobras de carga y descarga para cometer el hurto.

Rápidamente, la Policía Nacional comenzaba a realizar la investigación pertinente para esclarecer los hechos. En las primeras 24 horas posteriores al hurto dieron con los autores del robo y recuperaron el terminal robado. Estaba en perfecto estado y se lo devolvieron de inmediato a su dueño.

De los primeros sospechosos, al piso de menores tutelados

Los agentes actuaron con rapidez pero dar con los autores de este suceso no fue nada fácil. En un primer momento, la declaración de una testigo presencial de los hechos apuntaba a dos jóvenes que no eran los que finalmente acabaron siendo detenidos.

Aquí se produjo una cierta confusión, ya que los policías localizaron a otros dos sospechosos de similares características a los que describías los testigos, a los que no registraron por no ser inicialmente los principales sospechosos, según la descripción de los testigos presenciales que aseguraban que los autores eran otros. Una confusión inicial que podría haberse producido porque los cuatro vestían de la misma manera y tenían una complexión física similar.

Las pruebas se basaban en el testimonio de estos testigos y las cámaras de videovigilancia de la conocida plaza turolense. Todavía no sabían donde se encontraba el 'móvil' robado, pero la Policía Nacional sospechaba que no podía estar lejos, ya que no había pasado mucho tiempo entre la comisión del delito y la llegada de los agentes al lugar de los hechos. Lo podían haber ocultado en un lugar cercano.

Finalmente, y tras descartar a los descritos por los testigos, fueron las cámaras que grababan en el lugar quienes llevaron a la policía a buscar en el lugar acertado. De ahí que los agentes se dirigieran a la calle Comadre en Teruel, donde está ubicado uno de los pisos tutelados de atención a menores extranjeros no acompañados en Aragón.

La visita a estos pisos tutelados se produjo la mañana del día siguiente al robo. Como ya relatamos en este artículo, la testigo apuntaba a otros dos jóvenes, pero las cámaras captaron a dos, no a los que con cierta seguridad apuntaba la testigo y de los que también sospechaban los agentes.

Los presuntos autores del robo se encontraban en el interior del Centro Masía La
Roya situado en Calle Comadre, donde residen los menores investigados.
Los agentes se entrevistaron con la educadora responsable, y fue uno de los chicos quien se delató, señalando al otro como el autor del hurto.

Justo después entregaban el teléfono móvil sustraído, sacándolo del interior de su habitación. Según las pesquisas policiales, las últimas coordenadas que se recibieron sobre el terminal móvil lo
geolocalizaba en la Plaza Judería, a escasos 20 metros de la entrada del piso tutelado,
domicilio de ambos menores.

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