Una detención de una furgoneta llena de prendas de 'zara' lleva a la policía a un presunto almacén de venta ilícita
La casualidad, fruto también del trabajo de calle y la perseverancia, es la clave para desenmascarar una organización o trama criminal. En este caso que les vamos a contar fue clave, sobre todo porque para los agentes que llevaron la investigación, supuso un punto de partida que les llevó a un local cuya existencia desconocían.
Sucedió el 18 de marzo del año pasado, cuando un grupo de agentes adscritos al Grupo de Delincuencia Itinerante de la Jefatura Superior de Policía Nacional de Zaragoza, detenían, tras una serie de vigilancias y sospechas fundadas, una furgoneta conducida por B.B. , un hombre de nacionalidad rumana.
Descubrieron, según ha podido saber HOY ARAGÓN, que este vehículo que conducía portaba en su interior varias prendas de ropa de la marca 'Zara' con las etiquetas puestas. El conductor no pudo acreditar a los agentes el origen de las mismas ni factura o comprobante de su compra.
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Tras tomarle declaración, B.B. manifiesta a los policías que dichas prendas de ropa que transportaba procedían de un local, al parecer próximo al Depósito Municipal de vehículos de Zaragoza. Tras informar al Juez Instructor, éste ordena realizar un servicio de vigilancias discretas por la zona, con el fin de confirmar si era cierto lo que el conductor de la furgoneta interceptada les había dicho un día antes.
La tarde del 19 de marzo y durante dichas vigilancias, los investigadores de la Policía Nacional vieron cómo extraían varias cajas de un almacén, y después localizaban otro vehículo, esta vez conducido con una mujer que respondía a las iniciales K.S.H.C.
Dentro de este coche, al igual que el día anterior, descubren que transporta múltiples prendas de la misma marca que había llevado B.B. El coche salía de una zona de locales, próximos al Depósito Municipal de vehículos de Zaragoza. Tampoco pudo explicar de dónde salía la ropa que transportaba y menos su legitimidad.
Automáticamente, la ropa fue intervenida por los agentes que llevaban a cabo la investigación. Tras esto, contactaron con la empresa propietaria de las prendas, una empres de transportes, y se envió a ésta un informe de lo incautado.
El departamento jurídico de dicha empresa respondió con un informe en el que se especificaba que el contenido de esas cajas era de ropa de esa marca y concretaba su origen y destino. Finalmente la policía detuvo a una persona, L.R., presunto encargado de la nave, a la que acusó de un delito de receptación, que se produce cuando una persona ayuda a los responsables de un delito contra la propiedad o contra el orden socioeconómico en el que no ha participado, pero que conoce, a aprovecharse de sus efectos con ánimo de lucro.
"Pagué 200 euros por dos cajas de ropa que ni vi"
En el transcurso de las investigaciones, la Policía Nacional entrevistó a K.S.H., una de las personas que transportaba las cajas de ropa. Explicó a los agentes que, a través de un amigo, tuvo conocimiento de un taller de coches con ropa para la venta situado en una nave próxima.
Que al tener interés en comprar ropa para sus hijos, fue a la nave donde pudo observar una gran cantidad de ropa, la cual se encontraba tanto en cajas, como expuesta en perchas. Le atendió una mujer que le dijo que solo tenía prendas para niños, y provenían de una outlet que tenía y las vendía allí porque tenía taras.
Esta mujer le dijo además a la policía que fue en varias ocasiones más para comprar ropa para sus hijos. En marzo volvió a ir y le ofrecieron dos cajas con ropa, explicándole que abandonaban el lugar y lo vendían a precio saldo, ya que les interesaba eliminar el stock.
Pagó 200 euros por la ropa de las cajas pero no pudo comprobar su contenido. La compra, contó, la realizó en el taller, no en la nave anteriormente utilizada como exposición. Cuando se marchaba con las cajas una patrulla policial le dio el alto. Días después volvió al taller el cual se encontró cerrado, igual que la nave adjunta.
La investigada dijo a los agentes que desconocía tanto el nombre de estas personas, como otros datos como sus teléfonos. Ahora los dos supuestos dueños de la nave y taller, defendidos por Carmen Sánchez, Luis Ángel Marcen y Marta Lázaro Oliván, han pasado a disposición del juez instructor que tendrá que valorar las pruebas policiales para incriminarlos.

