El testimonio de una víctima del acosador de Fraga: "Nos tiene un odio terrible y no sabemos por qué"
Este periódico se hizo ya eco de la noticia que ha conmocionado sobremanera a los vecinos de la localidad oscense de Fraga. Catorce perfiles y cinco cuentas falsas en aplicaciones de mensajería instantánea, además de cuatro números de teléfono diferentes. Es lo que la Guardia Civil descubrió cuando llevaba más de un año acosado a chicas con las que había compartido aula en el colegio.
Los investigadores llegaron a analizar más de 6.000 llamadas telefónicas y numerosos mensajes para acabar deteniendo al autor de este acoso que ha dejado secuelas psicológicas y pánico entre algunas víctimas que son conscientes de que sigue libre ya que tras tomarle declaración, el juez de Instrucción número dos de Fraga lo ha dejado en libertad con cargos.
HOY ARAGÓN ha podido hablar en exclusiva con una de sus víctimas a la que llamaremos Olga. Esta joven comenzó a vivir un infierno hace casi dos años. "Empezó por llamadas de un número oculto, pero no le das importancia ya que hay mucho spam y llamadas incluso de madrugada. Yo como desconectaba el teléfono, no llegaba a afectarme", relata Olga.
Dice Olga que un día, hablando con un amigo, descubrieron un número que les había llamado a ambos. "Empezamos a mosquearnos pero al final lo dejamos pasar, hasta que nos llegaron mensajes por redes sociales", añade Olga.
Empezó a escribirle con perfiles falsos, siempre con nombres de chica menos uno que era perfil masculino. "También enviaba SMS que yo nunca recibí pero si alguna amiga mía. Todas las que los recibíamos teníamos el mismo entorno", explica.
Olga se asustó cuando empezó a escribirle y le con taba cosas que solo ella o sus amigas sabían. "Nos decía cosas que nos pasaron cuando íbamos a Primaria; incluso te decía cómo ibas vestida, donde estabas, o incluso conversaciones que habías tenido con terceras personas. Iba con miedo y sospechaba de todos. Me llegó a dar miedo salir a la calle", dice esta víctima.
Olga pensaba que podía ser, por el manejo de las tecnologías y redes sociales, un chico introvertido y que salía poco pero luego se descubrió que tenía mucha vida social y frecuentaba los mismos lugares a los que ellas, sus víctimas, iban.
A partir de ahí comenzó el miedo y la paranoia. "No sabemos como pero consiguió ocultar muy bien su identidad y lo cogieron cuando, pasado un tiempo, debió cometer un fallo", explica Olga. A partir de un momento, el tono sexual y violento en estos mensajes subió.
Utilizaba mucho vocabulario sexual y de odio
Llegaron a conclusión de que tenía que ser alguien demasiado cercano, que les conocía bien. "A partir de un momento, aumentó el tono en sus mensajes. Estaba empeñado en decir muchas guarradas y meter conversaciones de índole sexual", cuenta.
"Si no me envías una foto de tu culo voy a contar esto, o si no me mandas otra foto de tus pechos diré otra cosa que resultaba ser bastante íntima... Era como si alguien le hubiese hecho algo y se estuviese vengando", asegura Olga.
Cuando ya supieron quien era, tras su detención, nunca se imaginaron que pudiese llegar a hacer estas cosas. "Algún despreció que tuvo es cierto que se lo buscó", añade. Ahora viven con inseguridad y temor tras enterarse que está en libertad con cargos. "Antes tenías un miedo desconocido porque no sabías quién era, pero ahora que sabemos quien es y además lo conocemos es muchísimo peor. No sabemos cómo puede actuar por ese gran odio que parece tener", relata Olga.
Se siente frustrada por la decisión judicial y por el hecho de que piensen que no les puede hacer nada. "Todavía no nos han llamado para declarar ni sabemos cuando lo harán, pero esperamos que la sentencia sea ejemplar por el trastorno que nos ha generado. Queremos que desaparezca de Fraga y que no vuelva más", sentencia.

