Los tres policías nacionales que salvaron la vida de un bebé: "Bajó los brazos y temimos lo peor"

El padre del pequeño entró corriendo en la Comisaría de Policía Nacional del Actur con el niño en brazos desesperado y pidiendo ayuda 
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Quique y Rubén estaban acabando su turno en la unidad motorizada de la Policía Nacional cuando se percataron de que algo estaba pasando. "Estábamos a punto de salir de la Comisaría cuando de pronto vi a un hombre que entraba corriendo con un bebé en sus brazos", recuerda Quique.

Las cámaras de seguridad de la instalación policial captaron toda la escena. Al entrar en el recinto, rápidamente Rubén y Quique dejaron lo que estaban haciendo y fueron a atender a este padre que seguía sujetando al pequeño y parecía desesperado. "¡Mi hijo, mi hijo, repetía, y fue cuando nos dimos cuenta de que estaba en malas condiciones", asegura Quique.

De manera casi instintiva sujetaron al pequeño, mientras llamaban a una ambulancia, pero sabían que el tiempo era vital y debían hacer algo mientras esperaban a los sanitarios. "Lo cogí y comenzamos a hacerle maniobras de reanimación porque tenía un color como grisáceo y sacaba mucha baba por la boca", cuenta Rubén.

Al mismo tiempo otros compañeros de la Comisaría que se encontraban allí atendían a la madre que llegaba segundos después que el progenitor sollozando y con las manos en la cabeza. "La mujer se desplomó ante la tensión de la situación que estaban viviendo y varias compañeras la levantaron del suelo y se quedaron con ella mientras intentábamos recuperar al bebé", dice Rubén.

Los policías vieron también que el bebé iba poco a poco perdiendo la respiración y pensaron también que podía tener algo que le obstruyese las vías respiratorias. Además los padres les dijeron que tenía algún tipo de problema cardiaco. Apareció entonces otro agente de policía, Ismael, que al ver que los segundos pasaban y el pequeño no mejoraba decidió sacarlo fuera para que le diese el aire. "Lo teníamos en brazos y, de pronto, dejó caer los suyos; nos temimos lo peor", afirma Ismael. Era, como dice este agente, una situación muy dramática que estaba en su momento más delicado.

"Emitió un sonido y todos entendimos que lo habíamos recuperado"

Los agentes seguían intentándolo todo para poder sacar al bebé de esa situación tan comprometida y decidieron ponerlo boca abajo. "Vi que tenía los ojos medio abiertos mirando hacia un lado... Parecía reaccionar y de pronto hizo algo", cuenta Ismael.

Fue justo en ese momento cuando emitió un pequeño sonido y todos vieron que por fin el bebé había reaccionado. Lo acababan de sacar de una situación comprometida y ya notaron que empezaba a respirar con cierta constancia. "Lo habíamos recuperado; cuando llegaron los sanitarios lo dejamos en sus manos y nos quedamos tranquilos", cuenta Ismael.

Al día siguiente, el padre del pequeño, ya recuperado, llamó a estos tres 'ángeles de la guarda' para agradecerles su trabajo y, sobre todo, la manera que tuvieron de reaccionar cuando entró con su hijos en brazos. "Ha sido todo muy intenso y difícil; por suerte a terminado bien. Todos tenemos hijos y nos dimos cuenta de lo dura que era esta situación", se sincera Quique.

La rapidez de estos policías, sumada a la decisión que tuvo el padre al entrar en la Comisaría, justo al lado del establecimiento donde estaban comprando y donde el bebé sufrió este percance han conseguido que el pequeño se haya recuperado y pueda volver con sus padres y hermanos. "Lo volveríamos a hacer; ver que está bien es para nosotros muy reconfortante. Éste es también el trabajo de un policía, ayudar a quien lo necesite", sentencia Ismael.

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