“Acceso a prácticamente todas las conversaciones”: la demanda que pone en duda la privacidad de WhatsApp
Escribes algo personal en un chat. Una bronca, una confidencia, una foto que no quieres que vea nadie más. Y das por hecho que solo va a llegar a quien tiene que llegar, porque eso es lo que lleva años prometiéndote la aplicación más usada del planeta. Esta semana, una demanda presentada en un tribunal de Estados Unidos sostiene que esa promesa, tal cual te la han contado, no es del todo verdad.
La acción legal lleva la firma de Ken Paxton, fiscal general de Texas. Va dirigida contra Meta y su servicio de mensajería, y se ha registrado en el Tribunal del Distrito Judicial 71 del condado de Harrison. El argumento central es duro: la empresa de Mark Zuckerberg habría engañado durante años a sus usuarios al asegurar que ni siquiera ella misma puede leer lo que escriben.
Lo que pide la fiscalía de Texas
El texto de la querella no se anda con rodeos. Afirma que "WhatsApp y su matriz, Meta, tienen acceso a prácticamente todas las comunicaciones supuestamente privadas de los usuarios". Paxton se apoya en la Texas Deceptive Trade Practices Act, la ley estatal de competencia desleal, y le pide al juez dos cosas concretas: una medida cautelar permanente que prohíba a la empresa ver mensajes sin consentimiento y una multa de 10.000 dólares por cada infracción. Como WhatsApp ronda los 3.000 millones de usuarios en todo el mundo, la cuenta final podría ser de risa. O de llanto, según se mire.
Hay un detalle técnico que llama la atención. Según la demanda, dentro de Meta existe un sistema interno de "tareas" donde empleados y contratistas pueden solicitar acceso al contenido de los mensajes. Esas peticiones, dice la fiscalía, a veces se procesaban sin un control demasiado riguroso. La acusación se apoya también en testimonios de informantes y en un memorando interno de un investigador del Departamento de Comercio de Estados Unidos —desvelado por Bloomberg— que concluyó que "no hay límite" en el tipo de mensajes a los que la empresa puede acceder. La investigación federal, por cierto, se cerró de golpe a principios de año.
La respuesta de Meta: lo niega todo
La compañía no se ha quedado callada. Rachel Holland, su portavoz, ha mandado una declaración escrita en la que rechaza punto por punto las acusaciones: "WhatsApp no puede acceder a las comunicaciones cifradas de las personas y cualquier sugerencia en sentido contrario es falsa. Pelearemos esta demanda". Meta insiste en que su cifrado de extremo a extremo —basado en el protocolo de Signal, considerado el estándar del sector— sigue siendo igual de robusto que el primer día. Que sus propios ingenieros no pueden leer un chat aunque quisieran.
¿Quién tiene razón? Eso lo tendrá que decir un juez tejano, y los procesos contra gigantes tecnológicos suelen alargarse años. Mientras tanto, conviene tener claro algo: una cosa es el cifrado del mensaje y otra muy distinta todo lo que rodea al mensaje. Con quién hablas, a qué hora, desde dónde, con qué móvil. Esos metadatos sí se registran. Eso no lo discute nadie.
Qué puedes hacer tú desde hoy mismo
Esperar a una sentencia no es plan. Hay decisiones que dependen del usuario y que llevan dos minutos:
- Activa la verificación en dos pasos desde Ajustes. Es la barrera más básica y mucha gente la tiene desactivada.
- Cifra las copias de seguridad. Las copias en Google Drive o iCloud no van protegidas por defecto. Hay que activar el cifrado adicional a mano, dentro de los ajustes de chats.
- Revisa la privacidad de tu perfil: foto, última hora, estados. Por defecto suele estar abierto a más gente de la que crees.
- Si la conversación es delicada de verdad, valora Signal. El modelo de negocio no depende de los metadatos, y eso siempre cambia la ecuación.
El debate sobre la privacidad real de las apps de mensajería no es nuevo y no se va a cerrar con esta demanda. Pero cada vez que un fiscal de un estado grande pone la lupa sobre Meta, las cosas se mueven. Aunque solo sea un poco.
