El gesto que casi todos hacemos al ver spam y que multiplica la basura en el correo

Una avalancha repentina de mensajes basura tiene varias causas y la inteligencia artificial es ahora una de las más determinantes
adios al spam

De repente la bandeja de entrada se llena de correos basura. Un lunes cualquiera te encuentras con veinte mensajes que no esperabas: ofertas raras, supuestos avisos del banco, paquetes que no has pedido. La mayoría no es publicidad inocente. Lo que circula se llama malspam y está pensado para colarte un troyano o sacarte las claves bancarias.

Que pase de un día para otro no es casualidad. Detrás hay datos filtrados que llevan tiempo dando vueltas, una nueva camada de herramientas que ha cambiado cómo se redactan estos correos y un gesto inocente del propio usuario que dispara el problema. Lo cuenta una firma de ciberseguridad que ha analizado el repunte de los últimos meses.

Es ESET, una de las veteranas del antivirus europeo. En su último informe ordena las causas que explican por qué ahora mismo cuesta tanto mantener limpia la bandeja de entrada.

La fuga de datos que nunca acaba

Lo más probable es que tu correo lleve meses dando vueltas por algún foro clandestino. Cada vez que una gran empresa sufre una brecha, millones de direcciones acaban a la venta a precios irrisorios. Ahí es donde entran los ciberdelincuentes: compran el lote y montan campañas de phishing mucho más finas. Si saben tu nombre, tu compañía de luz o el banco con el que operas, el correo falso ya empieza con ventaja. A veces ni hace falta colarse en ningún sitio: la empresa filtradora les ha hecho medio trabajo.

La IA hace mejores estafadores

Hasta hace nada los correos de estafa se cazaban a la legua: faltas de ortografía, frases mal traducidas, remitentes con cara de bot. Eso se acabó. Los modelos de lenguaje permiten redactar mensajes pulidos, en castellano correcto y adaptados al perfil de quien los recibe. Los filtros antispam, que durante años se apoyaban en patrones torpes del texto, llegan tarde. ESET añade otra capa: los bots peinan foros y redes sociales públicas en busca de direcciones expuestas. Según los datos de la firma, el 37% del tráfico de internet corresponde ya a bots maliciosos.

El gesto que te delata

Y aquí llega la parte que casi nadie sospecha. Cuando aterriza un spam en tu bandeja, lo intuitivo es responder con un mensaje seco para quejarte o bajar hasta el final y darle a "darse de baja". No lo hagas. Cualquier interacción, incluida la de pedir la baja, le confirma al remitente que el correo está activo y que detrás hay una persona real. A partir de ahí tu dirección sube en sus listas y los envíos se multiplican. Para el estafador es el equivalente a haber dado con un cliente.

Lo que recomienda ESET es lo que ya se sabe pero cuesta poner en práctica: nada de abrir adjuntos que no esperabas, ni de responder facilitando datos personales o bancarios por muy convincente que parezca el remitente. Para registros poco fiables —promociones, comercios online dudosos, Wi-Fi pública—, la firma aconseja usar direcciones de correo desechables y guardar la cuenta principal para lo importante. Y una última: revisa la privacidad de tus perfiles en redes sociales. Si tu correo está a la vista, los bots lo van a encontrar.

El cálculo de los ciberdelincuentes es simple: con que un porcentaje pequeño pique, ya les sale rentable. Cuanto más expuesto esté tu correo, más fácil se lo pones. La defensa que mejor funciona es también la más vieja: no contestar.

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