Una IA al frente de la dieta: pierdes más peso y a una fracción del coste habitual

Once participantes dejaron de ser obesos en apenas tres semanas, y los que menos sabían de nutrición fueron los más beneficiados por el algoritmo
IA para adelgazar
IA para adelgazar

Cuatrocientas dieciséis personas, repartidas en tres grupos, se sometieron a una dieta de tres semanas. Dos de esos grupos contaron con asistente de inteligencia artificial. El tercero, ninguno. Al acabar, los participantes con IA habían perdido casi medio kilo más de media, y once de los que arrancaron clasificados como obesos ya no encajaban en esa categoría.

El experimento responde a una pregunta concreta: si la IA generativa puede ayudar a perder peso por una fracción del coste de una consulta dietética. Un grupo recibió consejos personalizados de la IA en privado. Otro usó la misma IA dentro de un chat grupal, en plan comunidad. El tercero hizo dieta sin asistencia. Tres semanas después, los investigadores hicieron las cuentas.

El estudio lo firman Catherine Tucker, catedrática del MIT Sloan —especializada en economía digital—, y Linyi Li, profesora de la Singapore Management University. Ha sido publicado como working paper bajo el título "Building an Ecosystem or Prioritizing Personalization With AI? Evidence From a Field Experiment".

1,426 kilos frente a 966 gramos

El grupo que tuvo a la IA como asesor privado bajó de media 1,426 kilos en veintiún días. El grupo de control, sin asistente, se quedó en 966 gramos. La diferencia ronda los 460 gramos, sin intervención médica de por medio.

Las personas que salieron de la clasificación de obesidad a lo largo del estudio pasaron de 6 a 17. Sobre 416 participantes es alrededor de un 4%, pero los autores subrayan que ese cambio de categoría médica se ha conseguido en menos de un mes y a un coste por usuario muy inferior al de una consulta dietética convencional.

La paradoja del nivel educativo

Tucker y Li detectaron un patrón que no encaja con lo que suele esperarse de la IA en sanidad. Las personas con menor nivel educativo y menos conocimientos de nutrición fueron las que más rendimiento sacaron al asistente. El algoritmo se les daba mejor, no peor. Si el dato se confirma en estudios más largos, complica la idea de que la inteligencia artificial vaya a ampliar la brecha en salud.

Del coach a la terapia conversacional

El paper también apunta a un territorio que se está moviendo rápido. En aplicaciones como Flourish, construida por psicólogos y científicos del comportamiento, el asistente conversacional Sunnie combina terapia cognitivo-conductual con terapia de aceptación y compromiso. Su eficacia para reducir síntomas de ansiedad y depresión está respaldada por dos ensayos clínicos aleatorizados, uno firmado desde Harvard. La pérdida de peso, en este enfoque, es un efecto colateral del trabajo emocional.

Lo que el estudio no prueba

Tres semanas dan para mover la báscula. Los propios autores avisan de que el plazo es corto y de que la IA, aunque eficaz personalizando, no replica el apoyo humano ni el sentido de comunidad que sostienen los cambios de hábitos a largo plazo. Que las cifras se mantengan a uno, cinco o diez años, el estudio no lo demuestra.

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