¿Lavas los trapos en la lavadora? Un ingeniero químico avisa lo que sucede con la ropa
¿Se pueden lavar los trapos de cocina o el mocho de la fregona en la lavadora sin poner en riesgo el resto de la ropa? La duda es habitual en muchos hogares y, según un ingeniero químico especializado en limpieza y productos domésticos, la respuesta no es tan sencilla como parece. Sí, se pueden lavar. Pero hacerlo sin las precauciones adecuadas puede convertir la lavadora en un foco invisible de bacterias.
En un reciente vídeo divulgativo publicado en redes sociales, el experto ha explicado por qué estos textiles —que acumulan restos de comida, humedad, grasa y microorganismos— requieren un tratamiento distinto al de la ropa de uso personal. Y el problema no es el trapo en sí, sino cómo se lava.
La contaminación cruzada: el gran enemigo silencioso
El ingeniero advierte de que la lavadora puede convertirse en un vehículo perfecto para dispersar bacterias entre unas prendas y otras si se introducen textiles muy sucios sin un protocolo previo. “La mayoría de la gente piensa que la lavadora lo desinfecta todo por defecto, pero no siempre es así”, explica.
El tambor, las gomas e incluso el cajetín del detergente pueden retener microorganismos que, si no se eliminan, terminan pasando a la ropa del día a día. Por eso una de sus primeras recomendaciones es clara: los trapos, paños de cocina o mochos deben lavarse solos, nunca mezclados con toallas, camisetas o ropa interior.
La clave está en la temperatura
El especialista insiste en que la temperatura marca la diferencia. Los trapos, que soportan mejor los lavados intensos, deberían meterse a ciclos de al menos 60 °C para garantizar una desinfección real. Sin ese nivel de calor, muchas bacterias continúan activas, aunque las prendas salgan aparentemente limpias.
Para quienes no puedan usar programas tan altos —ya sea porque la lavadora es antigua o porque el tejido no los tolera—, el experto propone una alternativa eficaz: un prelavado manual en agua muy caliente. Sumergir los trapos durante una hora ayuda a reducir gran parte de la carga bacteriana antes de pasarlos por la lavadora.
El ingrediente que marca la diferencia
Además del calor, el ingeniero recomienda complementar el lavado con un compuesto cada vez más popular en los hogares: el percarbonato de sodio. Este producto, asociado tradicionalmente a la limpieza ecológica, libera oxígeno activo al disolverse y actúa como desinfectante, blanqueador y quitamanchas.
Añadir una o dos cucharadas junto al detergente habitual potencia la acción del lavado y ayuda a neutralizar bacterias, olores y manchas difíciles. Su ventaja, según destaca, es que es biodegradable y no deja residuos tóxicos, por lo que se presenta como una opción más sostenible que otros desinfectantes convencionales.
¿Y si los trapos están muy sucios?
En estos casos, el pretratamiento es casi obligatorio. El experto aconseja preparar un recipiente con agua caliente y percarbonato, dejar las prendas en remojo y, si es necesario, aplicar una pasta espesa directamente sobre las manchas más resistentes. Tras ese paso previo, la lavadora podrá completar la limpieza sin riesgo de esparcir la suciedad al resto del tambor.
El ingeniero resume la rutina ideal en tres pasos: lavar siempre por separado los textiles muy sucios, usar programas a 60 °C siempre que sea posible y añadir percarbonato como refuerzo desinfectante o realizar un remojo previo.
Con estas pautas, asegura, es posible mantener la lavadora más higiénica y evitar que bacterias invisibles acaben en la ropa que usamos a diario.

