Los meses donde si nace tu hijo será más inteligente que el resto
Según diversos estudios científicos, el mes de nacimiento puede tener cierta relación con el desarrollo cognitivo durante la infancia. Esta idea, lejos de apoyarse en creencias astrológicas o explicaciones esotéricas, se fundamenta en análisis estadísticos amplios que examinan el rendimiento académico y algunas capacidades cognitivas de los niños a lo largo del tiempo. En concreto, varias investigaciones señalan que los nacidos en determinados meses del año tienden a destacar más en pruebas de inteligencia y habilidades asociadas, aunque los expertos insisten en que se trata de tendencias generales y no de reglas absolutas.
Las conclusiones más citadas apuntan a que los niños nacidos en el último trimestre del año, especialmente entre octubre y diciembre, suelen obtener mejores resultados en determinados test de coeficiente intelectual y muestran una mayor capacidad creativa en comparación con sus compañeros nacidos a comienzos del mismo año. Este fenómeno se ha observado en distintos contextos educativos y ha despertado el interés de investigadores de universidades como Harvard, que han analizado durante años la evolución académica y personal de estos menores.
El principal factor que explicaría estas diferencias no está relacionado con una supuesta predisposición genética vinculada al calendario, sino con el entorno educativo y social en el que los niños se desarrollan. En muchos sistemas escolares, la edad de corte para entrar en el colegio provoca que los nacidos a final de año sean los más pequeños de la clase. Esa diferencia de meses, que en la primera infancia es especialmente significativa, puede influir tanto en el rendimiento académico como en la forma de afrontar los retos escolares.
Algunos investigadores sostienen que ser el alumno más joven de un grupo puede fomentar habilidades como la perseverancia, la adaptabilidad y el pensamiento creativo. En estudios longitudinales realizados por expertos de Harvard, en los que se siguió a niños durante un periodo de hasta siete años, se observó que muchos de los nacidos en los últimos meses del año tendían a esforzarse más para mantener el ritmo de sus compañeros mayores. Ese esfuerzo adicional podría traducirse en mejores resultados en pruebas cognitivas y en una mayor capacidad para resolver problemas.
Un estudio más reciente, publicado en 2023 en la revista especializada Labor Economics y basado en datos de más de un millón de estudiantes en Japón, ofrece una perspectiva distinta. Según esta investigación, los niños más pequeños dentro de una misma cohorte escolar suelen presentar peores resultados tanto en exámenes académicos como en habilidades no cognitivas clave, como el autocontrol o la perseverancia. Además, las diferencias detectadas no desaparecen por completo ni siquiera al final de la educación secundaria.
Estos hallazgos ponen de manifiesto que la relación entre mes de nacimiento e inteligencia es compleja y está mediada por múltiples factores. La edad relativa dentro del aula, el nivel de madurez emocional, el apoyo familiar y las condiciones socioeducativas desempeñan un papel determinante. Por ello, los expertos subrayan que no se puede hablar de una ventaja natural universal asociada a nacer en un mes concreto, sino de contextos que pueden favorecer o dificultar el desarrollo de determinadas capacidades.


