La verdad de la profesora 'fantasma' que llevaba 16 años de baja y cobraba 5.000 euros al mes
Un relevo en la dirección y una posterior inspección laboral han destapado en Alemania un caso insólito: una docente de secundaria del estado de Renania del Norte-Westfalia encadenó 16 años de baja médica mientras continuaba cobrando su salario íntegro, de entre 5.051 y 6.174 euros mensuales, según la escala retributiva vigente. El episodio, revelado por la prensa alemana, le ha valido el sobrenombre de “profesora fantasma” y ha reabierto el debate sobre los controles administrativos en la función pública.
La historia de la profesora 'fantasma'
La profesora, licenciada en Biología y Geografía, comenzó a impartir clases en el curso 2003-2004 en el Berufskolleg Wesel, un instituto de secundaria situado en el distrito de Wesel (Renania del Norte-Westfalia), el ‘Land’ más poblado del país. En 2009 solicitó la baja por una enfermedad crónica y problemas de salud mental. Desde entonces, el parte se prorrogó de manera continuada durante dieciséis años.
El caso salió a la luz tras un cambio en la dirección del centro en 2015. Según relata el diario Bild, el nuevo director desconocía incluso el nombre de la trabajadora. No fue hasta 2024, durante una inspección de trabajo, cuando se detectó que la docente figuraba en plantilla, sin reincorporaciones ni revisiones, y seguía percibiendo el sueldo completo.
A partir de ese hallazgo, la administración educativa exigió a la profesora someterse a un examen médico oficial para determinar su aptitud laboral, un trámite que, de acuerdo con los procedimientos, debería haberse realizado a los tres meses de iniciarse la baja. La interesada se negó y su abogado impugnó la medida por diversas vías.
Finalmente, el Tribunal Administrativo Superior dictaminó que debe pasar la evaluación. Si el dictamen concluye que no está en condiciones de ejercer, perdería el salario completo y pasaría a percibir una pensión de menor cuantía.
La cuestión conocida por 'Bild'
La investigación mediática añade otro elemento polémico: durante el periodo de baja, la profesora habría desarrollado actividad como naturópata. Varios portales en línea recogen su nombre vinculado a terapias alternativas, con publicaciones posteriores a 2009, año en que empezó la baja.
La propia mujer llegó a afirmar en una red social que había completado esa formación. Un equipo de Bild se desplazó a una dirección en Duisburgo asociada a esa actividad; los residentes dijeron no conocer a ningún “médico alternativo” allí, pero sí el nombre de la docente y su profesión. Ni el bufete que la representa ni la docente han querido, por ahora, realizar declaraciones.
El caso ha provocado reacciones inmediatas en la administración regional. Un portavoz del gobierno del distrito de Düsseldorf confirmó que se investiga “a fondo” lo ocurrido, aunque evitó ofrecer detalles por tratarse de un procedimiento abierto. La ministra de Educación de Renania del Norte-Westfalia, Dorothee Feller, instó a una investigación exhaustiva: “Tengo muchas preguntas porque nunca antes había vivido un caso como este”, declaró.
Más allá del morbo del sobrenombre, el expediente deja al descubierto fallos de supervisión: durante años no se activaron revisiones médicas obligatorias, no se actualizó el expediente y nadie en la nueva dirección del centro tenía constancia efectiva de la trabajadora.


