Tan solo 40 habitantes, con nombre de dulce aragonés y perfecto para una escapada
La despoblación rural sigue siendo uno de los grandes desafíos de Aragón. Muchos municipios ven cómo sus habitantes emigran a las ciudades en busca de oportunidades, dejando atrás calles cada vez más vacías y casas deshabitadas. Sin embargo, algunos pueblos han decidido plantar cara a esta realidad con proyectos que impulsan el empleo y facilitan el acceso a la vivienda.
Uno de estos casos es el de Torrijas, un pequeño municipio de la provincia de Teruel, ubicado en la comarca de Gúdar-Javalambre. Con una altitud de 1.359 metros sobre el nivel del mar y una población de apenas 36 habitantes, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), este rincón turolense es una auténtica joya por descubrir. Rodeado de montañas y enclavado en un entorno natural privilegiado, es un destino perfecto para quienes buscan tranquilidad, naturaleza e historia.
UN PUEBLO CON ENCANTO ENTRE MONTAÑAS
Situado entre Manzanera y Arcos de las Salinas, en plena Sierra de Javalambre, Torrijas conserva el carácter tradicional de los pueblos de montaña. Sus calles empedradas y casas de piedra transportan a otra época, con construcciones que datan del siglo XVI, como la Iglesia parroquial de San Cosme y San Damián, de estilo barroco.
La llegada del invierno añade un atractivo extra, ya que a pocos kilómetros se encuentra la estación de esquí de Aramón Javalambre, ideal para los amantes de los deportes de nieve. Pero más allá del esquí, el entorno ofrece rutas de senderismo y actividades al aire libre, convirtiéndolo en un destino ideal para el turismo rural en cualquier época del año.
QUÉ VER Y HACER EN TORRIJAS
A pesar de su reducido tamaño, Torrijas cuenta con varios puntos de interés que hacen que la visita merezca la pena. Su iglesia de San Cosme y San Damián es su monumento más emblemático, con una tabla de la Sagrada Familia del siglo XVI en su interior. También destaca el ayuntamiento, un edificio de tres plantas con una lonja abierta.
Otro de los lugares con historia es la ermita de Santa Catalina y la de Margarita, junto al caserío de los Corrales, que forman parte del patrimonio cultural del municipio. Sin olvidar las fuentes naturales que rodean el pueblo, como la fuente del Pino, la del Santo o la de las Fontanetas, algunas de ellas con aguas medicinales a las que se atribuyen propiedades curativas.
CÓMO LLEGAR A TORRIJAS
Para quienes quieran descubrir este rincón escondido de Teruel, el acceso es sencillo. Desde la ciudad de Teruel, el trayecto en coche es de menos de una hora, tomando la A-23 y la A-1514. Desde Zaragoza, el viaje dura unas dos horas y media por la A-23, en un recorrido por carretera que atraviesa algunos de los paisajes más bellos de la provincia.
Torrijas es un claro ejemplo de que, pese a la despoblación, los pequeños pueblos de Aragón siguen teniendo mucho que ofrecer. Con su combinación de historia, naturaleza y tranquilidad, este municipio es una opción perfecta para una escapada otoñal lejos del bullicio de las grandes ciudades.

