Qué hace una zaragozana en Londres: entre grandes almacenes y lanzar una firma de abanicos de lujo
Dinámica, empática, soñadora, proactiva. y con un punto mundano. Así es Ana Miguel, una zaragozana del barrio de Juslibol que lleva cinco años en Londres. Tras estudiar Derecho y ADE en la Universidad de Zaragoza, Ana dejó su ciudad natal en 2019 para irse a Londres con el fin de mejorar su nivel de inglés. En principio se fue para tres meses, y su estancia se ha prolongado hasta este año. Y la cosa, va para largo.
Ana Miguel trabaja en la actualidad como Retail Manager en unos grandes almacenes de lujo de la capital británica, y está a punto de lanzar una firma de abanicos que pretende vender a nivel internacional en el Reino Unido, pero también en países relacionados con el sector del lujo como los países del Golfo Pérsico.
Su llegada a la capital británica fue un impulso con el que buscaba romper con su vida, superar barreras y encontrar su lugar en el mundo. "Yo llegué a Londres de forma temporal, quería mejorar mi inglés, y a los tres meses pensaba volverme a Madrid para hacer un máster. Al final, en el máster no me cogieron, y lo que había vivido y experimentado fue tan emocionante, que decidí quedarme", explica Ana a este periódico en conversación telefónica desde su casa en Londres.
"Me quedé allí por el sentimiento de independencia y de oportunidad que sentía. En Zaragoza no tenía claro cuál tenía que ser mi futuro, y en Londres descubrí mi camino", continua Ana Miguel.
UNA CARRERA PROFESIONAL RELACIONADA CON EL MUNDO DE LA MODA
Al llegar, Ana comenzó a trabajar en una tienda de Zara en Regent Street. En Zaragoza, Ana ya había trabajado anteriormente en el Zara del Paseo de las Damas, un trabajo que le gustaba dada su pasión por el mundo de la moda.
La Covid le pilló en Londres, y dado que la compañía no les dejó salir del país a los empleados, tuvo que pasar la pandemia en la capital británica. En ese momento, y mientras estaba confinada en casa, Ana comenzó a plantear su estrategia en redes y a desarrollar proyectos. "El mundo de las redes me habían gustado siempre, también me gusta la moda, aunque no soy muy consumista... No sabía como encontrar mi sitio en las redes. Pero sabía que me gustaba grabar vídeos, editarlos, comunicar..." Ahora, Ana ha creado una comunidad en Instagram en torno a ella, contando su día a día en Londres.
Durante el confinamiento, uno de los motivos que le ayudaron a salir adelante fue crear una cuenta de Instagram para la plataforma interna de la empresa. Inditex llegó a utilizar algunos de esos vídeos en dicha plataforma, y la creación de ese contenido le ayudaron a mantenerla motivada. Pero en la segunda ola de la Covid, pararon ese proyecto.
Ana recuerda su paso por Inditex como una época de gran aprendizaje, aunque dura por la presión y el ritmo de trabajo, muy diferente al que había conocido en Zara en España.
Finalmente, decidió salir de Zara por la presión a la que estaba sometida, y ese mismo día, le ofrecieron entrar a trabajar en una nueva tienda que la firma Abercrombie & Fitch iba a abrir en Regent Street.
"Esa etapa me enriqueció mucho, me di cuenta que me encanta lo que hago, aprender, estar con gente, descubrí que todo encajaba con mi personalidad", señala. El cambio a la nueva empresa fue brutal, al ser una compañía con una filosofía de trabajo mucho más relajada, y enfocada a dar flexibilidad a los empleados. Además, Ana, la persona que me contrató, mostro mucha confianza y me dejó hacer. Esa confianza me hizo crecer mucho".
EL PASO A LOS GRANDES ALMACENES DE LUJO
Tras ocho meses en Abercrombie & Fitch trabajando como Training y como Store Manager, a Ana le sobrevino la que fue su gran oportunidad. La llamaron para hacer una entrevista en unos grandes almacenajes de lujo muy conocidos en Londres. " La verdad es que me apetecía mucho probar si yo podía encajar en el mundo del lujo. Y tras pasar la entrevista, pude entrar a trabajar en estos grandes almacenes, en los que además, cuidan muchísimo del personal. Nunca pensé que podría llegar a trabajar en un puesto como este".
En estos grandes almacenes Ana trabaja como Retail Manager, y trabaja en el departamento de niño desde hace dos años y medios. Su tarea se basa en tres pilares. El primero, gestionar al equipo de la sección de niño de estos grandes almacenes. El segundo, es gestionar las marcas que están presentes en la sección. Y el tercer pilar es conseguir que la atención al cliente esté a la altura del nivel que corresponde a unos grandes almacenes como estos.
A NADIE LE IMPORTA EL NIVEL DE INGLÉS EN LONDRES
Cuando llegó a Londres, lo que más le sorprendió a Ana, más allá de la propia ciudad, fue que a nadie le importó su nivel de inglés. "Todos tenemos mucho miedo al acento, al nivel de inglés... Pero realmente, allí nadie le da importancia. Es en plan yo te entiendo, pues habla... Incluso en las tiendas, la gente me decía que cómo les gustaba mi acento español, que no lo perdiera nunca... Por eso notarás que tengo acento español, porque no me esfuerzo en perderlo, es parte de mi identidad".
Al margen del tema de la lengua, a Ana le sorprendió la vida tan acelerada de esta ciudad. "La ciudad es muy grande, se va en transporte público a todos sitios, y me frustra mucho la cantidad de horas que se pierden en los desplazamientos. Además, es una ciudad que nunca para, se trabaja de lunes a domingo".
Pese a esa vida acelerada, Ana echa de menos de Zaragoza poder hacer más planes a diario. Si en Zaragoza quedaba con cinco personas y hacía un montón de planes en un día, en Londres me he visto obligada a realizar un plan como mucho al día. Hay que hacerse a la ciudad y a su ritmo".
Además, Ana destaca el alto nivel de vida de Londres, con precios disparados, y la poca variedad de alimentos que se pueden encontrar en los supermercados. "Es complicado encontrar un gran supermercado en el centro de Londres, son casi todos pequeñitos, y apenas hay variedad. Encuentras un solo tipo de carne, un tipo de pescado blanco, además de salmón... Y está todo envuelto en plásticos, no hay secciones de frutería, carnicería o pescadería al corte como en los supermercados españoles. De hecho, cuando voy a Zaragoza me encanta salir de compras y ver la variedad y la calidad de la comida de la que disponemos".
A la hora de salir a comer o cenar, Ana reconocer que Londres es una ciudad muy rica gracias a la oferta de comida de todos los países del mundo que hay. Hay restaurantes hindúes, coreanos, japoneses, italianos, tailandeses... "Restaurantes españoles apenas hay. Y la comida británica también es muy limitada, no hay una gastronomía inglesa reconocible, más allá del típico fish and chips, o del breakfast. Hay poca calidad en la cocina inglesa, y es poco accesible, tal y como en España tenemos el concepto de cenas y comidas".
Junto a los precios elevados, hablando de gastronomía, Ana también explica que los sitios son espectaculares, se venden más la experiencia que la propia comida. En definitiva, dada la variedad gastronómica, en Londres "se come bien, aunque muy caro".
LO QUE ECHA DE MENOS DE ZARAGOZA
Como buena zaragozana, Ana no se dio cuenta de la calidad de vida de la capital aragonesa hasta que se marchó a vivir a Londres. "Zaragoza me encanta, echo mucho de menos el estilo de vida que me permite hacer muchos planes, quedar con mucha gente. Es una ciudad muy fácil y cómoda para vivir".
Entre las cosas que también echa de menos, esta zaragozana en Londres echa de menos cosas cotidianas como tomar un vermú en una terraza al sol, o tomar una cerveza con limón, algo que en Londres no se entiende. También tiene añoranza de las buenas sobremesas, con un primero, un segundo, un postre, y un café con una buena charrada. "Hasta ahora, había compartido piso con españoles, pero ahora que vivo con ingleses, mi compañera se levanta a las 4 de la mañana, y cena a las 4 de la tarde. Mi otro compañero, cena a las 6,30-7 de la tarde. Yo no vuelvo de trabajar hasta las 9, y mi vida no acaba hasta las 12", prosigue.
Cuando vuelve a Zaragoza, le gusta hacer vida en el Actur, su centro de confianza al ser de Juslibol. Y por la zona centro, le gusta ir por la zona de la plaza de los sitios, por la zona de la plaza del pilar, porque todas sus amigas viven por allí, También le gusta salir con la bici, salir a andar, a correr, y a nadar al Pabellón Siglo XXI,
Si hablamos de restaurantes favoritos, Ana nos explica que su restaurante favorito es La Bocca, porque le ofrece la calidad y el precio que busca, o salir de tapeo por el Tubo. También reconoce que la capital aragonesa está floreciendo, con la apertura de muchos locales nuevos.
"Zaragoza es una gran desconocida, la gente es maravillosa, tenemos mucho potencial. En Londres, en mi gimnasio hay dos personas de Zaragoza, y eso significa que los zaragozanos nos movemos mucho, aunque no lo decimos, no sabemos proyectarlo. Tenemos mucho que ofrecer, y espero ver a Zaragoza donde se merece. Hablo mucho de Zaragoza, hay compañeros de trabajo que en lugar de llamarme Ana me llaman Zaragoza, de la pasión que siento por ella. Tenemos una calidad de vida muy buena".
UNA FIRMA DE ABANICOS DE LUJO
De forma paralela a su trabajo en los grandes almacenes, Ana Miguel está trabajando en la creación de una firma de abanicos de lujos cuyo lanzamiento se ha visto retrasada unos meses. "La empresa con la que trabajamos los prototipos está en Valencia, estuvo afectada por la DANA, y perdió su producción. La verdad es que no tengo prisa, vengo de una familia de emprendedores, siempre he tenido ideas, y hasta ahora no he tenido tiempo. Ahora que tengo estabilidad, que tengo las redes sociales, y estoy compartiendo el proceso de creación de la marca de abanicos, quiero disfrutar de ella.
La idea de los abanicos surgió hace dos veranos en Londres. En un día de mucho calor, en una ciudad que no está preparada para las temperaturas altas, Ana iba en el metro y sacó su abanico para combatir el calor sofocante. Entonces, miró las caras de envidia y asombro del resto de los pasajeros. Ahí fue cuando surgió la idea de crear Maravisha, su firma de abanicos.
Ana ha involucrado a su padre para que hiciera el prototipo de este abanico que cree que es "un producto que encaja en el mundo del lujo". Quiere que sea un producto marca España, aunque entiende que con el coste de la exportación, "no será un producto accesible".
Esta zaragozana quiere que su firma tenga un enfoque internacional. "Por mi experiencia en el mundo del lujo, sé que este producto puede encajar a la perfección. Es un producto que no se ve en el mundo del lujo, y me gustaría ser la primera en lanzarlo en Reino Unido, pero también en otros mercados como los países árabes".



