El viaje de un taxista en Zaragoza que se volvió inolvidable: así trató a un usuario ciego

“En Zaragoza siempre he tenido experiencias magníficas, pero esta ha sido mi favorita”, resume en el vídeo.

Un gesto sencillo, bien hecho y en el momento oportuno. El tiktoker Jonatan Armengol, periodista y creador de contenido, ha relatado en su cuenta de TikTok una experiencia en Zaragoza que se ha viralizado por la humanidad y profesionalidad de un taxista de la Cooperativa 75 de Zaragoza.

Armengol —persona ciega y usuaria de perro guía— necesitaba desplazarse por trabajo hasta la plaza del Pilar acompañado de Calo, su compañero canino. “En Zaragoza siempre he tenido experiencias magníficas, pero esta ha sido mi favorita”, resume en el vídeo.

Según cuenta, el trayecto transcurrió con normalidad hasta la llegada al destino, donde debía entregar documentación en el Ayuntamiento. Mientras se disponía a pagar, el conductor —Sergio— tuvo un detalle que descolocó al pasajero: se bajó del vehículo para asistirle. “Joder, esto ya es servicio premium”, se le escucha decir a Armengol, sorprendido y agradecido por la atención recibida.

Sergio no se limitó a abrir la puerta. Se aseguró de que Jonatan y Calo descendieran con seguridad, y una vez en la acera, ofreció indicaciones claras para orientarse: “Date la vuelta. El Pilar lo tienes a la derecha y el Ayuntamiento está a la izquierda. Recto”. La escena termina con la admiración del pasajero: “Ojalá y fuera todo el mundo como…”, un deseo que quedó cortado por la emoción y que el propio vídeo completa con el tono de agradecimiento de los viandantes que presenciaron la escena.

Más allá del deber: la diferencia que cambia un día

Hizo mucho más de lo que debía”, subraya Armengol. Para él, aquel desplazamiento rutinario se convirtió en un momento para recordar por la mezcla de amabilidad, cercanía y trato profesional. “A veces se habla más de los problemas que de lo positivo”, reflexiona en su publicación, en la que contrasta este episodio con experiencias negativas reportadas por otras personas ciegas en Madrid o Ávila, o con barreras de accesibilidad que él mismo ha denunciado, por ejemplo, en el metro.

El vídeo ha encendido la conversación sobre la atención accesible en el transporte urbano y el papel del taxi como servicio público esencial. Colectivos de la discapacidad recuerdan que en España el acceso con perro guía está reconocido por ley y que la formación en atención accesible es un estándar creciente en el sector, pero que aún hay margen de mejora: desde la comunicación verbal clara hasta pequeñas ayudas en la orientación espacial al llegar al destino.

El taxi, escaparate de la ciudad

La secuencia también ha sido celebrada en clave local. En Zaragoza, el taxi es a menudo la primera y la última impresión del visitante.

Detalles como el de Sergio contribuyen a construir reputación: un servicio cercano, seguro y atento que, además, normaliza la presencia de perros guía en el espacio público. Fuentes del sector consultadas por este diario subrayan que estas buenas prácticas no son anecdóticas: cada vez más profesionales incorporan protocolos básicos —presentarse, describir el entorno inmediato, ofrecer ayuda para subir o bajar— que facilitan la autonomía de personas con discapacidad visual.

La viralidad del vídeo —miles de visualizaciones en pocas horas— ha multiplicado el reconocimiento al conductor y, de rebote, ha puesto foco en la experiencia de usuario de un colectivo que reclama normalidad.

Reconocer a quienes hacen su trabajo con tanta humanidad y dedicación” no solo es una cuestión de justicia, apunta Armengol, sino un incentivo para que más profesionales adopten buenas prácticas que no cuestan dinero y marcan la diferencia: preguntar si hace falta ayuda, explicar la ruta con precisión, confirmar referencias (“entrada a la derecha”, “rampa a 10 pasos”), o esperar unos segundos para cerciorarse de que el pasajero está orientado.

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