¿Qué es el seisado y por qué es importante en Teruel si volviera la peste?
El seisado es una antigua institución turolense que, aunque hoy tiene un carácter principalmente simbólico, fue concebida como un mecanismo de gobierno alternativo para situaciones de emergencia como epidemias o catástrofes. Esta figura, cuyo origen se remonta a finales del siglo XV, cobra protagonismo cada año en la ciudad de Teruel en el domingo previo a las Fiestas del Ángel, cuando se celebra un acto solemne en honor a Santa Emerenciana, patrona de la ciudad y protectora también del seisado.
Durante la ceremonia de este año, los turolenses han participado en una procesión por las calles del centro con el busto de la Santa, manteniendo viva una de las tradiciones más respetadas del calendario festivo local. Este evento forma parte de las celebraciones previas a la Vaquilla del Ángel y destaca por su carga histórica y simbólica.
El seisado fue establecido en el año 1487 como una estructura de gobierno provisional que se activaría en caso de que los miembros del concejo municipal fallecieran o quedaran incapacitados por causas extraordinarias, como podía ser la llegada de enfermedades contagiosas —entre ellas, el cólera o la peste—. En ese contexto, los seisados actuarían como sustitutos hasta que el monarca designase una nueva corporación.
Paco Gómez, director del seisado y responsable de su organización dentro de las fiestas, señala que “el seisado se creó para responder a situaciones críticas en la ciudad. Si las autoridades morían o no podían ejercer su cargo, estas personas asumirían temporalmente el mando del municipio”.
La composición del seisado responde también a criterios simbólicos y tradicionales. Está integrado por seis matrimonios, entre los cuales se incluye la pareja de la concejal más recientemente casada, junto a otras cinco que deben cumplir con dos requisitos fundamentales: haberse casado en el último año y haber nacido en Teruel. Este vínculo con la tierra y con el compromiso reciente en el matrimonio refuerza el componente representativo de la institución.
Carmen Romero, concejal turolense y actual integrante del seisado, expresa el orgullo que supone formar parte de esta tradición: “Es un honor representar a la ciudad de esta forma, sobre todo en un acto tan solemne y con tanto arraigo en nuestra historia”. Otra de las parejas designadas también ha manifestado su satisfacción por participar en una tradición “que no todos tienen la oportunidad de vivir en primera persona”.
Aunque en la actualidad el seisado no tiene funciones reales de gobierno, la reciente pandemia de la Covid-19 le devolvió cierta visibilidad como símbolo de la capacidad de respuesta comunitaria ante emergencias sanitarias. En ese contexto, el recuerdo de esta figura histórica volvió a despertar interés y a reforzar el valor del patrimonio inmaterial de la ciudad.
Además del homenaje al seisado y a Santa Emerenciana, el acto celebrado este domingo incluyó también la entrega de la Medalla de Oro de la ciudad, que este año ha sido concedida al escultor Manuel Escriche, en reconocimiento a su trayectoria artística y su vinculación con Teruel.


