La ruta más fácil y sorprendente de Teruel: de San Blas al Embalse del Arquillo entre pasarelas y pozas

Entre pasarelas, pozas y paisajes de postal, la ruta fluvial de San Blas al Embalse del Arquillo en Teruel se ha convertido en una de las excursiones más completas y accesibles.

Camino Natural del Guadalaviar, entre San Blas y el embalse de Arquello ./ Así es España
Camino Natural del Guadalaviar, entre San Blas y el embalse de Arquello ./ Así es España

En el corazón de Teruel se esconde uno de esos recorridos que combinan naturaleza, historia y paisajes espectaculares. El paseo fluvial de San Blas hasta el Embalse del Arquillo, también conocido como Camino Natural del Guadalaviar, se ha convertido en una de las rutas más accesibles y atractivas de la provincia, perfecta para descubrir en cualquier época del año.

UNA RUTA FÁCIL PARA TODOS LOS PÚBLICOS

El itinerario arranca en San Blas, un barrio situado a pocos kilómetros de Teruel, y se adentra en el curso del río Guadalaviar hasta alcanzar el Embalse del Arquillo. Con una distancia aproximada de 8,2 kilómetros y un desnivel positivo de apenas 174 metros, se trata de una ruta catalogada como fácil, ideal para familias, grupos de amigos o senderistas ocasionales.

El recorrido, que suele completarse en unas tres horas, transcurre entre paredes calizas, vegetación de ribera y un río que acompaña con sus pozas cristalinas. A lo largo del camino, los excursionistas encuentran pasarelas metálicas, puentes colgantes y pasarelas de madera, que permiten cruzar varias veces el río y añaden un toque de aventura al trayecto.

 

EL EMBALSE DEL ARQUILLO, UNA OBRA COLOSAL

La recompensa al final de la ruta es el Embalse del Arquillo, construido en 1962 sobre el cauce del Guadalaviar. Con una superficie de unas 83 hectáreas y una capacidad de 22 hectómetros cúbicos, la presa —de 54 metros de altura y 173 metros de longitud— se ha convertido en uno de los puntos paisajísticos más impactantes de la provincia. Sus aguas turquesas, rodeadas de colinas boscosas, hacen de este lugar un espacio de gran atractivo natural y recreativo.

El entorno no solo destaca por su valor medioambiental, sino también por las actividades que ofrece: senderismo, ciclismo, deportes acuáticos en verano y rutas panorámicas en invierno, cuando el embalse se transforma en un espejo de montañas.

PAISAJE Y PATRIMONIO EN EL CAMINO

Además del atractivo del embalse, la ruta ofrece rincones singulares como la Fuente de la Señorita, la Cueva de la Murciagana o el Mirador del Balsón Grande. Todo ello enmarcado en un paisaje en el que conviven matorrales, sauces y pinos con la huella del paso humano, que desde tiempos romanos ya aprovechaba este corredor natural.

De hecho, el trazado conecta con el Camino Natural del Guadalaviar, que pone en valor antiguos caminos y calzadas históricas, y en el que se respira un ambiente de calma a pesar de la cercanía con la ciudad de Teruel.

CÓMO LLEGAR Y CONSEJOS

Para acceder a la ruta basta con tomar la carretera A-1513 desde Teruel hasta San Blas. Allí se encuentra el inicio del sendero y una zona de aparcamiento habilitada junto al río. Se recomienda llevar calzado cómodo, agua suficiente y, si se realiza en verano, bañador para aprovechar algunas pozas que permiten refrescarse durante el camino.

Con su facilidad de acceso, diversidad paisajística y final en un embalse único, esta ruta se consolida como una de las excursiones imprescindibles para conocer la provincia de Teruel. Un plan perfecto para quienes buscan naturaleza sin complicaciones y la posibilidad de descubrir uno de los rincones más sorprendentes del entorno turolense.

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