Los afectados por los robos en el cementerio de Torrero deberán aportar fotos o facturas para recuperar los objetos

Esta documentación permitirá valorar correctamente los daños dentro del procedimiento de investigación.
Fragmentos del vídeo en el que se denuncian los destrozos en el Cementerio de Torrero
Fragmentos del vídeo en el que se denuncian los destrozos en el Cementerio de Torrero

La Policía Nacional ha recuperado la mayor parte de los objetos sustraídos en los hurtos y daños registrados en los últimos días en varios nichos del cementerio de Torrero, en Zaragoza. Con el fin de agilizar la investigación y facilitar tanto el trabajo policial como la labor judicial, los agentes han hecho un llamamiento a la colaboración de los afectados.

Según ha informado el cuerpo policial, las personas perjudicadas pueden acudir a las comisarías de distrito de Zaragoza, donde se han habilitado plantillas específicas para facilitar la interposición de las denuncias. Estas denuncias serán remitidas al Grupo de Robos, encargado de coordinar el proceso de reconocimiento y devolución de los efectos recuperados.

La Policía solicita que, siempre que sea posible, los afectados aporten fotografías del nicho anteriores a los hechos o imágenes que permitan apreciar los daños sufridos. Asimismo, se recomienda presentar facturas de la funeraria o del marmolista, y en caso de no disponer de ellas, una factura pro forma de restauración o sustitución. Esta documentación permitirá valorar correctamente los daños dentro del procedimiento de investigación.

El proceso de devolución se realizará de forma ordenada. En primer lugar, serán citadas aquellas personas que puedan acreditar la preexistencia de los objetos sustraídos o aportar material gráfico que facilite su identificación. De este modo, la Policía Nacional pretende devolver los efectos recuperados “de la manera más rápida posible” y avanzar en la resolución del caso.

El origen de la alarma se produjo tras la difusión de un vídeo viral en redes sociales, recogido por HOY ARAGÓN, que mostraba la magnitud de los destrozos y provocó la indignación de vecinos y familiares, que se acercaron al camposanto durante el fin de semana para comprobar el estado de los enterramientos.

Fuentes cercanas a la gestión del cementerio señalaron un patrón común en los ataques: el arranque de ornamentos metálicos, como cruces o imágenes religiosas, fabricadas en acero inoxidable, bronce, latón o aluminio. En muchos casos, los autores fracturaron lápidas o cristales protectores para apoderarse de estas piezas, dejando tras de sí vidrios rotos y ramos de flores esparcidos, lo que aumenta el daño moral a las familias afectadas.

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