El mal rato de Ágatha Ruíz de la Prada en Zaragoza: atrapada por el apagón

Pasó 7 horas atrapada en un tren sin agua ni acceso a baños en Zaragoza
El mal rato de Agatha Ruíz de la Prada en Zaragoza atrapada por el apagón
El mal rato de Agatha Ruíz de la Prada en Zaragoza atrapada por el apagón

Lo que prometía ser un viaje rutinario en tren se convirtió en una auténtica aventura para Ágatha Ruiz de la Prada. La diseñadora vivió en primera persona el caos generado por el apagón eléctrico que paralizó parte de España el 28 de abril, afectando gravemente al transporte ferroviario en varios puntos del país, incluida Zaragoza. Lo que más indignó a la artista no fue solo el parón, sino la gestión de la compañía Iryo y la falta de recursos básicos en la espera.

Ágatha, que se dirigía a Barcelona en tren, quedó completamente detenida a la altura de Zaragoza a las 12:33 del mediodía, justo cuando se produjo el corte eléctrico generalizado. A partir de ese momento, comenzaron las horas más largas del trayecto. 

SIETE HORAS DE PARÁLISIS EN MITAD DEL CAMPO ARAGONÉS

A través del programa ‘TardeAR’ de Telecinco, Ágatha explicó que permanecieron atrapados en el tren durante un total de siete horas, sin información clara ni soluciones por parte del personal. "Me intenté escapar dos veces", confesó, evidenciando su desesperación.

Además, denunció la ausencia de servicios básicos durante la espera: ni agua potable ni acceso a baños, algo que afectó tanto a ella como al resto de los pasajeros. El tren quedó completamente detenido, sin ventilación ni posibilidad de moverse. “No lo pasamos nada bien”, aseguró, dejando claro el malestar vivido en un episodio que, según la propia diseñadora, podría haberse gestionado con mayor rapidez y empatía.

UNA AVENTURA FORZADA QUE LLEGÓ A INSTAGRAM

Fiel a su estilo, Ágatha trató de darle un toque irónico a la situación publicando en Instagram varias imágenes del trayecto, bajo el título “Aventuras del apagón”. Sin embargo, detrás del tono distendido de sus publicaciones, se percibía el enfado por la falta de comunicación por parte de Iryo, la compañía operadora del tren.

Las imágenes mostraban la incomodidad de los pasajeros varados, el paso de las horas y el ambiente de incertidumbre que reinó durante toda la jornada. La diseñadora dejó entrever que su crítica no iba tanto por el apagón (que fue un incidente generalizado y fuera del control de la operadora), sino por la incapacidad de ofrecer soluciones o, al menos, una atención digna durante la espera.

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