Giro de 180 grados un Alcampo de Zaragoza: llega el llamado '7d7'

La reconversión al formato “Mi Alcampo 7d7” se presenta como alternativa para ser viable.

La cadena de alimentación Alcampo ya está inmersa en un nueva era tras el ERE aplicado a parte de su plantilla. Entre los cambios, además de laborales, hay decisiones que afectan a su modelo de tiendas desplegado por la ciudad de Zaragoza. Y la que más destaca es la ubicada en el entorno de la Aljafería: ya no será igual.

Esta tienda de Alcampo, ubicada en el paseo María Agustín 97-99, será la única en Zaragoza que se transforme al nuevo modelo de apertura los siete días de la semana (7d7), una medida que forma parte del plan nacional de reorganización de la compañía. Esta decisión permitirá evitar su cierre definitivo, pero supondrá una modificación sustancial de las condiciones laborales de las 17 empleadas que trabajan actualmente en el establecimiento.

Fuentes implicadas en la negociación confirman que la tienda era una de las candidatas al cierre dentro del expediente de regulación de empleo (ERE) que afecta a toda la red comercial de Alcampo en España. La reconversión al formato “Mi Alcampo 7d7” se presenta como alternativa para su viabilidad, pero dependerá de que las trabajadoras acepten los nuevos horarios, que incluyen atención continuada también los fines de semana.

Un modelo de conveniencia para evitar el ERE

La transformación de esta tienda al modelo 7d7 —que Alcampo aplica a tiendas de conveniencia— forma parte de una estrategia que podría reducir el número de despidos previstos dentro del ERE actualmente en curso. Según cifras de la empresa, si se suman tres tiendas más a este formato (además de las cinco ya previstas), el total de salidas en todo el país podría pasar de 663 despidos a 565.

En Aragón, el número de despidos asciende hasta ahora a 96. De ellos, los 17 empleos de la tienda de la Aljafería están directamente vinculados a la aceptación del nuevo modelo por parte de su plantilla. En caso de rechazo, la tienda podría cerrarse y sus empleadas quedarían afectadas por el ERE.

La compañía ha abierto un plazo para presentar voluntarios dispuestos a asumir la transformación. El proceso se inició el lunes 9 de junio y estará abierto hasta el 25 de junio. Las respuestas definitivas se comunicarán el próximo 10 de julio, según han informado fuentes de Alcampo.

La aceptación del nuevo modelo implica una reestructuración de horarios y condiciones laborales que, para las empleadas afectadas, puede suponer trabajar en domingos y festivos, así como en tramos horarios ampliados. Las trabajadoras deberán decidir entre aceptar estas condiciones o abandonar la empresa bajo las condiciones acordadas en el ERE.

Este mismo proceso se está aplicando también a otras cuatro tiendas situadas en Cantabria, León, Palencia y Salamanca, que en conjunto afectan a 45 empleados. Con ello, Alcampo busca mantener la actividad en locales que, de otro modo, podrían verse abocados al cierre.

Por otro lado, Alcampo ha anunciado la contratación de una empresa externa especializada en recolocación para diseñar e implementar un plan destinado a las personas que finalmente salgan de la empresa. El programa tendrá una duración de 12 meses, con posibilidad de extender el apoyo hasta los 18 meses, y busca facilitar el acceso a nuevas oportunidades laborales para los afectados por el ERE.

En su comunicado, la empresa afirma que su objetivo es “reorganizar su red comercial y adaptarse a los hábitos de consumo actuales”, asegurando que se está ofreciendo a los empleados alternativas de continuidad laboral dentro del propio grupo.

Alcampo, líder de la distribución en Aragón

Con esta decisión, Alcampo mantiene operativa una tienda histórica de su red en Zaragoza, ubicada en una de las zonas de mayor tránsito de la ciudad, junto a un enclave emblemático como es el palacio de la Aljafería. La cadena es líder en Aragón por superficie comercial, y su transformación busca adaptarse a las nuevas dinámicas del comercio urbano, con tiendas más pequeñas, horarios amplios y orientación al cliente de conveniencia.

Pese a ello, los sindicatos han advertido de que los cambios pueden dificultar la conciliación de la vida laboral y familiar para muchos empleados y que, aunque se evite el cierre, la presión sobre las condiciones laborales es significativa.

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