Alerta a compradores de Espacio Zity: el canje de pulseras podría aflorar más fraude de entradas

El balance provisional: más de 10.000 euros obtenidos ilícitamente y al menos 75 víctimas identificadas.

La Guardia Civil ha destapado una presunta trama de reventa fraudulenta de abonos del Espacio Zity, epicentro musical de las Fiestas del Pilar de Zaragoza, que operaba a través de redes sociales y mensajería instantánea. La operación, bautizada como ‘Tazkhira’, se salda por ahora con seis mujeres de entre 18 y 28 años investigadas en la provincia por un delito continuado de estafa y otro de blanqueo de capitales.

El balance provisional: más de 10.000 euros obtenidos ilícitamente y al menos 75 víctimas identificadas. Los investigadores advierten, no obstante, de que la cifra podría aumentar en las próximas horas con el inicio del canje de abonos por pulseras de acceso: es el momento en que muchos compradores descubrirán si su PDF con QR es válido… o no.

Según informó el Instituto Armado, la investigación la han desarrollado de forma coordinada el Equipo de Investigación Tecnológica (EDITE) y la Unidad Orgánica de Policía Judicial (UOPJ) de Zaragoza.

El caso se remonta a mediados de agosto, cuando los agentes detectaron anuncios en perfiles sociales de alta visibilidad que ofrecían bonos del Espacio Zity agotados meses antes en los canales oficiales. Tras consultar con los promotores, se constató que no formaban parte de la distribución autorizada.

A partir de ahí, los investigadores reconstruyeron el modus operandi, rastrearon perfiles, pagos y envíos, y lanzaron una alerta pública para frenar nuevas compras y captar testimonios. En menos de dos semanas, más de medio centenar de afectados se presentaron a denunciar, lo que aceleró la identificación de las presuntas autoras.

PDFs “clon”, Bizum y aparente “postventa”: así operaba la estafa

El esquema explotaba tres palancas: escasez (entradas agotadas), confianza social (perfiles con muchos seguidores) y apariencia documental (PDFs idénticos a los originales). Primero, la captación: jóvenes con numerosas interacciones publicaban historias y posts con mensajes del tipo “me sobra un bono”, “no puedo ir” o “es para un amigo”, a precios cercanos a los oficiales (entre 130 y 150 euros), muy lejos de la típica reventa inflada.

Luego, la negociación pasaba a una app de mensajería, donde se pactaba el pago por Bizum y se daban instrucciones. Tras el ingreso, el comprador recibía al instante un PDF con datos personales, logotipos, condiciones legales y un código QR. Incluso se ofrecía una supuesta atención “postventa”, explicando cómo sería el canje por pulsera para reforzar la confianza.

La apariencia resultaba convincente, pero el contenido no: los QR eran falsos, sin correspondencia en las bases de datos de acceso. Esa comprobación técnica motivó que la Guardia Civil redoblase la prevención y centrase el análisis en patrones de pago y vínculos entre perfiles. El resultado: seis investigadas, todas residentes en Zaragoza provincia, por presunta estafa y blanqueo.

El momento crítico: el canje de pulseras

Es ahora, con el canje de abonos por pulseras, cuando previsiblemente aflorarán más casos. Quien sospeche que ha sido engañado debe conservar todas las pruebas (capturas de la conversación, justificantes de Bizum, PDFs, anuncios) y acudir a denunciar al acuartelamiento de Valdespartera.

La denuncia temprana facilita rastrear pagos, bloquear fondos si aún están en tránsito y retirar perfiles en redes. Además, ayuda a ampliar el mapa del fraude y a sostener la acusación penal.

Los investigadores subrayan que el fraude prendió por la demanda desbordada del Espacio Zity —los abonos vuelan en minutos—, el precio “casi oficial” que rebajó las suspicacias, la normalización del Bizum entre particulares y la verosimilitud de los PDFs “clon” con seguimiento posterior. A esto se suma un factor clave: no hay forma de verificar un QR fuera de los sistemas de canje. Muchos compradores solo podrán confirmar la validez al recoger la pulsera o en el control de acceso, cuando el daño ya está hecho.

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